Aunque no te des cuenta, siempre eres libre de hacer lo que te plazca.
Puedes dar una vida, o quitar una vida.
Puedes salvar una vida, o puedes evitar que viva.
Puedes moverte a donde quieras, caminando o volando, o arrastrandote.
La libertad siempre está ahi, y siempre lo estará.
Es la conciencia, la que no ves, la que evita o permite tu libertad.