Broj, el sanador más famoso de aquella nación, había sido expulsado de la corte del gran duque. Nunca se supo por qué. Pero, desde entonces, evitó las ciudades y los feudos de los nobles. Tras vagar un tiempo sin rumbo, se estableció, finalmente, en las Colinas Azules, una comarca rural de cantones libres. Allí levantó su torre y se dedicó a atender a la gente de la zona sin pedir nada a cambio.