Acuarela que formó parte de la exposición Mis vivencias en las Tablas de Daimiel. Paisaje del río Guadiana en el atardecer de un día de invierno. Antaño, se levantaba cerca de este paraje uno de los molinos de agua que jalonaban la cabecera del río, entre los Ojos del Guadiana, sus famosas fuentes en plena llanura, hasta las Tablas de Daimiel, los encharcamientos formados por la confluencia del río con su afluente, el Gigüela. Debido a la sobreesplotación del acuífero 23, el río solo corre en época de lluvias abundantes, algo que no sucede en el presente.