Observando el movimiento de mi energía, imaginé que algo estaba por pasar en mi vida pero no llegaba a visualizar qué era. Parte del plan de esa energía fue sacarme de la rutina y facilitar las condiciones para que viajara a encontrarme, en un primer contexto con mis hermanas que viven en Guatire del Estado Miranda del cual ya les he hablado en otra publicación y un segundo plano en Cumaná con parte de mis sobrinos y en tercer contexto en Margarita del Estado Nueva Esparta donde se encuentra mi esposo; en cuyas aventuras estuve acompañada de mi pequeño nieto.
En la imagen siguiente, mis sobrinos, de izquierda a derecha, el varoncito grande con su mamá vive en la ciudad donde vivo, el chiquitín ya lo conocen (Arán) y las dos niñas viven en el Estado Anzoátegui; tenía un año que no los veía y que mejor compartir un momento con la familia.
Esto es algo que añoraba y estaba deseosa de hacer. Sin embargo todavía siento que seguirán pasando cosas que no termino de leer, digamos que son ideas que no tienen forma puesto que hay apegos que necesito resolver; y a pesar de eso la vida me lleva a empujones. A eso no escapa mi mundo virtual, allí he tenido pequeños logros que son muy importantes para mí.
La vida es energía.
Pienso que debemos aprender a leer las señales de la vida, hay momentos buenos y momentos que no lo son tanto; la idea es saber aprovechar la energía positiva para nuestro beneficio. Los momentos no tan buenos tienen su lado positivo aunque la energía sea negativa, pues trae consigo un aprendizaje y es lo que hace que nos convirtamos en seres realmente fuertes.