« A este no lo salva ni el médico chino…» expresaba en tono burlón un rostro desconocido. La frase, transmitida de generación en generación y que forma parte del imaginario popular de la Isla de Cuba, da por pensado que hace alusión a un personaje real, y no meramente ficticio, muy conocido y respetado al parecer por sus conocimientos o habilidades en la época en la que vivió o se desarrolló, y es precisamente acerca de la historia de esta figura que les vengo a contar el día de hoy.
A muchos les resultará curioso saber que en la Cuba del siglo XIX existieron al menos dos médicos chinos famosos. El primero se nombraba Cham Bom Biá, quien apareció en la Habana por allá por el año 1858, y que por su perspicaz ojo clínico y sus conocimientos de medicina tradicional y de herbolaria, donde utilizaba elementos de origen chino y cubano, que mezclaba con los adelantos de la medicina occidental, no demoraría mucho en hacerse notar y crear una marcada clientela.
Cuentan los que saben de historia que «era un hombre de estatura elevada, ojos vivos y penetrantes y luengos bigotes».
Those who know history say that «he was a man of tall stature, keen and penetrating eyes and long mustaches».
Tras ser acusado de ejercicio ilegal de la medicina, sale de la Habana para instalarse en la ciudad de Matanzas y más tarde, aproximadamente en el año 1871, llegar a la región de Cárdenas, donde monta su consultorio y vuelve a ganar fama y prestigio al tratar incluso a pacientes desahuciados ya por médicos importantes de la zona, llegando a devolverles la salud, la vista, el uso de sus miembros, etc. Hizo curas en casos difíciles de disentería, asma, fiebres y agotamientos. Cobraba a los que podían pagarle y de los más pobres no aceptaba dinero: «si tiene linelo paga pa´mi, si no tiene, no paga, yo siemple da la medicina pa´gente poble». Un día menos pensado fue encontrado sin vida en la casa donde vivía solo y la causa de su muerte nunca se precisó.
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El otro, oriundo de Pekín, se llamaba Siam, quien se asentó en Camagüey en 1848 y no demoró mucho tiempo en llamar la atención entre sus vecinos. Mediantes sus curaciones, ganó mucho prestigio y llegó a ser tildado de hechicero no solo por sus milagrosos remedios, sino por la ignorancia de los que le rodeaban y el celo que despertaba entre sus homólogos. Se vincula en 1850 al cristianismo, quizás con el objetivo de despojarse de los rumores e incorporarse a la sociedad donde pensaba residir y ejercer su profesión. En los archivos de la Parroquia Mayor consta que recibió el bautismo el 25 de abril de 1850 y adoptó el nombre de Juan de Dios Siam Zaldívar.
El médico logró amasar una gran fortuna, solía desplazarse en un lujoso carruaje y vestía con un traje negro al modo occidental.
Fallece el 23 de marzo de 1885. En la sección de Flores y Espinas del diario «El Camagüeyano», se expresó en una breve nota:
«El lunes por la tarde se dio la sepultura al cadáver de don Juan de Dios Siam, hijo del celeste imperio, que había ejercido entre nosotros con buen éxito en la ciencia de Galeno»
"On Monday afternoon the corpse of Don Juan de Dios Siam, son of the celestial empire, who had practiced among us with good success in the science of Galen, was buried."
¿Será Cham Bom Biá o Siam quien dio origen al refrán «esto no lo arregla ni el médico chino»?