¿Cómo podría resumir todo lo vivido durante 365 días? Algunos lo tratarían de contar brevemente con lo más representativo que vivieron durante un año, otros se esforzarían por no dejar escapar ningún detalle y decir todo lo que les sucedió, sin embargo, hay quienes preferimos hacer una recapitulación con base a todas las emociones que experimentamos desde el principio hasta el final.
Describir lo que significa la palabra amor se puede encontrar en cualquier definición de alguna página de internet o en el diccionario de la real academia española, incluso si sales a la calle y entrevistas a los transeúntes cuál es su definición de amor, te darían múltiples explicaciones y lo que para ellos significa, con base a su crianza y experiencias amorosas, te emocionaría escuchar al más enamorado y te rompería el corazón el más derrotado. Podrías encontrar la expresión más placentera sobre el amor en alguna película o acabar de entenderlo en una canción compuesta por alguien que amo hasta el último día al amor de su vida que partió de manera repentina. En algún bar, justo en la esquina más olvidada, alguien podría estar dando un sermón sobre qué es amar mientras toma tragos de amargo licor que le recuerdan a lo que alguna vez perteneció. De cualquier manera, podríamos explicar qué es el amor, pero cuando toca nuestro turno de hacerlo, se convierte en un calvario, solemos recordar todas nuestras experiencias que tuvimos que pasar para llegar al concepto que tenemos hoy en día y siempre llegamos a la misma conclusión: el amor tiene un lado a y un lado b.
En lado a del amor es todo aquello que te hace suspirar y emocionarte, viene acompañado de sensaciones placenteras y te sientes totalmente extasiado, ni siquiera lo podríamos describir con palabras. En este principio, nuestra obsesión por estar a lado de la persona que te encanta es tan inmensa que te provoca hacer cualquier cosa para tan siquiera robarle un beso o un abrazo. Todo es cálido y siempre hay una explosión de felicidad que te recorre por todo el cuerpo.
El lado b, es un poco más rudo, te muestra los defectos de la persona que te encanta y te vuelve loco. Deja salir el lado más salvaje de tu amado, no te explicas en que momento se ha transformado en la fiera indomable que se ha convertido. Comienza a notar todas las imperfecciones posibles, hasta de las que no estabas enterado. Comienzan las discusiones, los diferentes puntos de vista, los celos (tal vez), los tropiezos, las culpas, en fin… un mar de eventos desafortunados que sólo pasan en este lado del amor.
Decir que existen sólo dos lados en el amor es como decir que sólo existe el blanco y el negro, cuando en realidad los colores se pueden diferenciar por sus matices y combinaciones, es decir, englobar el amor en “lo bonito y lo feo” le quita prestigio y lo devalúa, el amor es algo más complejo que no puede quedarse en una descripción tan simple. Yo tampoco tengo la respuesta ante la explicación más compleja, pero a lo que quiero llegar es que, si el amor no es blanco y negro, entonces nos pongamos a ver que hay más allá, que tanto podríamos encontrar en sus matices, quizá hasta nos sorprenderíamos y dejaríamos de encerrarlo en pensamientos tan limitantes.
Hoy, después de casi un año, me declaro víctima de la apreciación compleja del amor. Me encuentro totalmente cautivada por lo que siento, pero al mismo tiempo solidificada y consciente de que todo ha sido parte de mi subjetividad, pero concluirlo así sería un error porque es muy simple y no encajaría con lo que en realidad pienso al respecto. También, describirlo con palabras sería catastrófico, no alcanzaría a describir todo lo que mi corazón siente. Aunque no se pueda de ninguna manera, se que lo podría resumir en un ‹‹te necesito porque te amo, y te amo porque contigo me estremezco, te acepto tal cual eres y a pesar de haber atravesado por tu lado más oscuro, aún permanezco aquí junto a ti››.