Me encanta despertar por la mañana y verte a mi lado, saber que más tarde prepararemos el desayuno y mientras hablamos sobre cualquier cosa saldrá uno que otro rayo de sol. También cuando cada quién, en su espacio, comienza a trabajar en lo suyo, como si viviéramos en la misma casa. Me gusta verte preparar la cena, mientras yo estudio o trabajo en la computadora, y después sentarnos a comer y charlar sobre el día. O simplemente verte dormir, sabiendo que estás ahí para mí, que me quieres y que estarás ahí cuando me despierte. Me gusta cuando nos enojamos, porque ahí es cuando converge lo peor de nosotros dos y, sin embargo, eso nos demuestra que estamos vivos. Que hay emociones, que hay sentimientos; que estamos juntos. Me gusta cuando nos perdemos entre el ruido de la ciudad, emprendemos un viaje a "nunca sabemos a dónde", y nos detenemos a tomar un café en alguna esquina. Me gusta nuestra monotonía y nuestra locura. Me gusta todo de ti.