Este lugar ya parece que luce más tranquilo, se ha vuelto cálido, las risas y voces que se escuchan a lado de nosotros son de reconciliación; una tregua, eso estamos viviendo. Me acercó a ti, te digo cuanto te he extrañado y me abalanzo a hacía ti aferrada como si lo hubiera dejado de hacer por años. Te digo ‹‹ ¡abrazame! Te extrañé tanto››. Me volteas a ver y me dices sorprendido qué porque no te busqué, a lo que yo te respondí ‹‹te llamé y jamás me contestaste››. Te apartas de mí y luego te pido que seas más cariñoso, creo que no lo has logrado entender. Me frustro y me invade la tristeza, de pronto ya no hay nadie, sólo tú y yo sentados.
Sacas una pluma y escribes algo, creo que me dedicas un mensaje. ‹‹Eres fuerte, con amor J››. Me entregas el papel y desapareces, todo está claro. Me levanto y en medio de esa casa sola busco rápidamente un cuaderno y una pluma; es hora de dejar mi dedicatoria de despedida.