Lo siento por no llevar mis temores al abismo y dejar que regresen a casa conmigo. Lamento tanto haberlos dejado entrar y dejarlos jugar, es que pensaba que los podía controlar. Debí intuir que tarde o temprano iban a ocasionar desastres. Los deje dormir a mi lado, y eso me ha costado caro, que se tuvieron que apropiar de mi habitación por falta de pago.
Mi inexperiencia ante eso fue fatal, casi mortal. Me dejaron vivo porque saben que sin mi no respiran. Por eso tuve que matarme un par de veces cuando veía que te alejabas. Y lo hacía cuando no me mirabas.
Esa perdición mía era mi forma de no poderte.
De todos modos discúlpame los malos momentos.
Ya van varios temores muertos,
pero he dejado algunos vivos solo para matarlos contigo.