Me levanté
la noche pasada le había soñado
y eso me hizo pensarle toda la mañana.
Por todos esos días de café.
Porque anteriormente
nadie me había invitado uno.
Porque él;
indiferentemente
y sin notarlo,
me estaba haciendo sentir
una chica afortunada,
a la que solo le invitaban un café.
Un café,
y una sonrisa.
Una invitación al cine
luego de un terrible día.
Una esperanza
luego de una caída.
Una nota
junto a un halago
y su rara firma.
Una apreciación
hacia mis clavículas.
Una cita,
como en las películas.
Una visita
al salir del trabajo
como los adultos.
No sabemos nada de la vida
pero el viaje apenas comienza,
y él se ha llevado
muchas de mis primeras veces.
Por ello le pienso,
le sueño,
y le recuerdo felizmente
a mi lado,
con nuestro respectivo café.
Fotografía hecha por mi persona.