Kris es un buen cantante. Es un excelente amigo, padre y esposo. En su círculo más cercano es una persona muy querida porque siempre le gusta hacer el bien y ayudar. En muchas ocasiones ha donado lo que ha ganado en sus presentaciones y conciertos a causas benéficas. Siempre dice que el vino al mundo para hacer el bien y ayudar a los demás. No es de sorprender que mucha gente lo aprecie mucho y lo invite a muchos eventos. En la industria se le considera casi una anomalía porque casi nadie dedica gran parte de su carrera a ayudar a otros. Una de esas ocasiones en las que ayudó a alguien y varios se quedaron sorprendidos ocurrió hace poco.
Todo pasó cuando su mejor amigo, Maiquel, le pidió que cantara en su boda. El aceptó sin dudarlo. De hecho, canceló una presentación muy importante que tenia para ese día solo para complacer a su mejor amigo. Además solo lo hizo por eso, para ayudar porque no le gusta trabajar en bodas ni reuniones. La gente lo sabia porque el lo había mencionado en entrevistas. Por todo esto fue que varios se sorprendieron. Lo suyo siempre han sido los conciertos. Maiquel era especial porque había sido su compañero de aventuras desde la secundaria. Y se habían llevado muy bien desde que se conocieron. ¿Cómo iba a negarse a ayudarlo en su boda? Así que por estas razones decidió aceptar trabajar como animador en su boda cantando. Esa ocasión ocurrió así: Maiquel le dijo que el plan era simple, tenía que cantar en la ceremonia. Dicha ceremonia sería al aire libre, con vista al lago, y su presentación sería justo después de los votos.
Kris se tomó esta tarea muy en serio como siempre. Dice que si vas a hacer las cosas es mejor hacerlas bien o si no, no hacer nada. Por eso ensayó mucho la semana antes de la boda. Maiquel contrató a una banda para que lo acompañara en las canciones. Todos ensayaron y vieron que estaban listos para cantar y tocar en el evento. Desde cierto punto de vista todo parecía estar bajo control. Hasta que llegó el día de la boda. Ese día, por circunstancias de la vida, las cosas empezaron a salir mal. Para empezar, estaba lloviendo. No una llovizna, era una de esas tormentas que hacen volar los paraguas. Cuando llegó al evento, encontró una escena desastrosa, las mesas cubiertas con plástico, los invitados refugiados bajo una carpa, y Maiquel corriendo de un lado a otro con un paraguas roto que no protegía nada.
Maiquel gritó cuando lo vio llegar y lo llamó. Le dijo: Dime que al menos tienes buenas noticias. Y entonces le respondió de vuelta que sí, que al menos estaba seco, o bueno casi. Su chaqueta estaba empapada. Lo que no sabían era que las desgracias apenas comenzaban. Porque la banda contratada para acompañarlo había confundido las fechas y estaba tocando en otro evento, a 100 kilómetros de distancia. Así que ya no tenían a nadie que acompañara a Kris para cantar. Y eso no es todo, para colmo, el sistema de sonido estaba dando más problemas de los previstos. Tal vez porque los cables se mojaron ya no funcionaban bien. Así que no podían usar los micrófonos.
Pero Kris es una persona bastante inteligente, y no había venido a esta boda para verla arruinada. Así que en lugar de entrar en pánico, como haría cualquier persona, mejor decidió tomarlo con calma. Si había aprendido algo de sus años cantando en bares llenos de borrachos, era que el espectáculo siempre debe continuar, incluso si el público prefería gritar "otra ronda" en lugar de aplaudir. Se dijo a sí mismo: Ok, no hay banda, no hay micrófono, pero todavía tenemos voz. Maiquel le dijo: ¿Vas a cantar a capela? Y él solo le respondió: Voy a cantar lo mejor que pueda, amigo.
Empezó a improvisar. Convenció a un par de invitados que sabían tocar la guitarra para que usaran las sillas como percusión, golpeándolas con una cuchara o cosas por el estilo. Luego uno de los primos de Maiquel apareció con una armónica que tenía. Luego los niños se unieron, haciendo ruido con cubiertos y vasos. Podrías haber pensado que terminaría en un desastre, pero fue todo lo contrario. Juntos crearon una música natural. No tenían equipo ni micrófonos, pero al menos era música. Y Kris cantó a capela para acompañarlos. Así que todas las desgracias del día empezaron a olvidarse y la gente empezó a divertirse.
Entre canciones, hacía algunas bromas que mantenían a todos entretenidos. Durante una de esas bromas, dio la casualidad de que el micrófono funcionó por un par de minutos, y lo usó solo para decir: Gracias por venir al primer concierto de Kris y su Banda de Emergencia. Eso provocó una risa que hizo que todos se olvidaran de la lluvia. Fue muy divertido. La mejor parte del día llegó cuando cantó la canción favorita de Maiquel y su esposa. Es verdad que todo había sido caótico, pero esa canción lo mejoró todo. La pareja se casó bajo la lluvia escuchando su canción favorita. Fue muy romántico. A pesar de todo, tuvieron un gran día.
Cuando terminó la boda, Maiquel se acercó a Kris riéndose y le dijo: Hermano, no era lo que tenía en mente, pero fue mejor de lo que esperaba. Entonces Kris le contó una broma más: Claro que sí. ¿Cuántas bodas conoces con un show exclusivo bajo la lluvia? Los dos se rieron por un buen rato. Todo salió bien a pesar de los problemas. Antes de despedirse, Maiquel le dio las gracias porque sin él la boda no habría funcionado. Ahora se quedaría para siempre en la memoria de la familia. Sería una historia para contar en cada cena. Y todo fue gracias a Kris que salvó el día. Y este es solo uno de los muchos ejemplos donde el ha ayudado a otros y ha salvado el día.