Nota de la autora:
Inspirado en Paulo Coelho. En resumen, es un relato a base de los propósitos que uno quiere encontrar en la Vida, pero tendrá que aprender que no todo es lógico, y qué no será fácil, porque el Don es algo que requiere de mucha paciencia y de habilidad. Qué Dios le bendiga, y qué disfrute la lectura.
Llegamos allí como a las seis y cuarto, el sol y las nubes habían producido un hermoso crepúsculo. Nathan estaba muy emocionado, como yo; habíamos encontrado lo imposible, no creía que los sueños se hacían realidad, ahora capto, que el dicho de lo imposible desapareció totalmente de mi mente. Estábamos en la cocina, hice un café con chocolate, y unas rebanadas de pan con ajo y mantequilla, quedamos un rato charlando acerca de los sueños que no podrían hacerse realidad, como poder volar sin alas que nos sustentaran, respirar bajo el agua como un pez, o ser invisibles como un fantasma en busca de un inocente. Extraña vez que hablaba de mis pensamientos reservados, me dije a mí misma.
También extraña vez que me levantó del sillón para colocar algo de música en el reproductor viejo de mi madre, ya que no lo hago mucho en compañía, y en ésta, que soltábamos nuestras reservaciones; puse algo suave, como una balada instrumental, esas melodías que me contagiaban de nostalgia y me daba paz al mismo tiempo. Él me sonrió, mientras perdía una que otra página del libro de mis sueños.
—Lo que estamos oyendo, lo escuchaba mi padre cuando tomaba un café con mi madre, estaba pequeño, pero recuerdo ese día completamente. Era su aniversario número once de casados, y estábamos en el comedor, fue la familia y sus amigos más íntimos, fue bonito volver a sentir la nostalgia del amor de tus padres; el de ellos fue muy puro y especial.
—Me imagino recordar un momento así de bonito, me alegra que hayas podido sentir una nostalgia, de esas que te consumen el corazón, con instantes que no puedes olvidar, de esos que alegran un pequeño momento en tu vida. Esa canción la aprendí de mi madre, cuando volví al desamor, pero siempre recuerdo que mi madre me decía un hombre no te hará sentir más amada, eres tú misma que puedes cambiar tu perspectiva, él sólo las resalta. Siento mucha nostalgia ahora mismo.
—Es muy bonito sentir la alegría con tu madre, dándote luz en medio de la oscuridad y del llanto en tu corazón. Hablo de oscuridad, porque todavía no habías descubierto tu propia luz, como la que tienes ahora mismo, radica un brillo en ti, volverte líder de tu propio destino y descifrar los misterios que la vida nos siembra.
Me detuve un momento, tomé un buen sorbo de aquél café en ruinas de enfriarse.
LLegamos allí como a las seis y cuarto, el sol y las nubes habían producido un hermoso crepúsculo. Nathan estaba muy emocionado, como yo; habíamos encontrado lo imposible, no creía que los sueños se hacían realidad, ahora capto, que el dicho de lo imposible desapareció totalmente de mi mente. Estábamos en la cocina, hice un café con chocolate, y unas rebanadas de pan con ajo y mantequilla, quedamos un rato charlando acerca de los sueños que no podrían hacerse realidad, como poder volar sin alas que nos sustentaran, respirar bajo el agua como un pez, o ser invisibles como un fantasma en busca de un inocente. Extraña vez que hablaba de mis pensamientos reservados, me dije a mí misma.
También extraña vez que me levantó del sillón para colocar algo de música, ya que no lo hago mucho en compañía, y en ésta, que soltábamos nuestras reservaciones; puse algo suave, como una balada instrumental, esas melodías que me contagiaban de nostalgia y me daba paz al mismo tiempo. Él me sonrió, mientras perdía una que otra página del libro de mis sueños.
—Lo que estamos oyendo, lo escuchaba mi padre cuando tomaba un café con mi madre, estaba pequeño, pero recuerdo ese día completamente. Era su aniversario número once de casados, y estábamos en el comedor, fue la familia y sus amigos más íntimos, fue bonito volver a sentir la nostalgia del amor de tus padres; el de ellos fue muy puro y especial.
—Me imagino recordar un momento así de bonito, me alegra que hayas podido sentir una nostalgia, de esas que te consumen el corazón, con instantes que no puedes olvidar, de esos que alegran un pequeño momento en tu vida. Esa canción la aprendí de mi madre, cuando volví al desamor, pero siempre recuerdo que mi madre me decía un hombre no te hará sentir más amada, eres tú misma que puedes cambiar tu perspectiva, él sólo las resalta. Siento mucha nostalgia ahora mismo.
—Es muy bonito sentir la alegría con tu madre, dándote luz en medio de la oscuridad y del llanto en tu corazón. Hablo de oscuridad, porque todavía no habías descubierto tu propia luz, como la que tienes ahora mismo, radica un brillo en ti, volverte líder de tu propio destino, descifrar los misterios que la vida nos siembra, volverte valiente en asuntos complicados, y ser convincente de que tus sueños no sólo son parte de la imaginación.
—¿Tú crees que sea una luz?
—Sin duda alguna, me has enseñado que también debo de luchar por acertar en lo esotérico.
—Muchas gracias, pues sabes que aquí también está una aprendiz que quiere dar en el clavo con lo inexplicable.
—Lo sé, pronto estaremos cerca de nuestro destino.
Dejamos de decir una que otra palabra por varios minutos, y abrí el libro empolvado, y cada capítulo contiene como una especie de dinámica; no eran tantas páginas, apenas eran ciento cuarenta y uno. La lectura y la dinámica eran bases para avanzar hacia el otro capítulo, ya que sí no completábamos una, no podríamos completar la otra.
—¡Mira! Necesitamos ir a un sitio en dónde la Naturaleza nos consuma el estrés. —dije apuntando hacia una pequeña ilustración algo colorida.— Lee aquí.
—Ya lo leí. Tenemos que ir hacia dónde no haya interrupciones, un lugar en donde se conserve la paz y la armonía en nuestro cuerpo y alma.
—¿A dónde iríamos?
—Podemos ir al parque escondido, es un sitio generalmente dónde los lectores se conectan con ellos mismos, pero no es un lugar muy precipitado, no hay mucha gente, y en la noche, menos.
—Pero, tendríamos que acampar allí.
—Bueno, escogemos un turno de noche. Como a las ocho de la noche, podemos ir alojándonos. Hay que quedarse a dormir, ya que los ejercicios, pueden ser un poco agotadores, y después no tendríamos que irnos caminando, ese sitio es muy seguro, y su área verde está bien cuidada.
—Una de las actividades es entrar en meditación, conversando contigo mismo acerca de lo maravilloso que te pueda parecer abrir tus conocimientos de la magia.
—Sería muy lindo poder compartir esa experiencia contigo; ahora... necesitamos planear el día, en que nos iríamos por decirlo así "de excursión".
—¿Qué día es hoy?
—Hoy es jueves.
—Mañana mismo empezaremos. Claro, si estás dispuesto y disponible.
—Sí lo estoy, entonces mañana después de clases, a las ocho vendré a buscarte.
—Me parece excelente.
—¿Y la maqueta?
—Es para el miércoles siguiente, y nos falta muy poco, los últimos detalles...
—Los hago yo con gusto, son pequeños adornos.
—Gracias. Hey, me voy a quedar con el libro.
—Por supuesto, es todo tuyo. Nos vemos mañana, pero antes de que me vaya, me gustaría beber un rato contigo. ¿Puedo?
Solté una carcajada, mientras me recogía el cabello.
—Me estás incitando nuevamente a beber. Déjame buscar una botella de licor de durazno, ¿te gusta aquella fruta cierto?
—Sírveme lo que quieras.—dijo reflejándose en él una gran sonrisa.—
—Voy por ella.
Después de unos minutos en abrir la botella que me había regalado mi madre hace un mes y medio, lo invité a que sentará en el sofá conmigo. Hicimos nuevamente un brindis, y empezábamos a tomar, sin importar el tiempo ni el espaci que nos rodeaba, cualquier tontería salía de nuestras bocas, una diminuta grosería, o hasta un pequeño secreto, conversamos como amigos que se conocían desde hace tiempo. Hace un largo tiempo, que no compartía con alguien así, ya íbamos casi por la mitad de la botella, y no paraba de contar sus malos chistes, o sus experiencias graciosas en el amor, también le compartí parte de mis experiencias vergonzosas en el amor; él me inspiraba confianza, y seguridad. Cuando íbamos por debajo de la mitad, supe que ya debía irse.
—Tienes que irte, si quieres te acompaño. Pero ya hemos disfrutado la mayoría de la botella.
—No tenía mucho alcohol, pero fue muy divertido poder reír aunque sea un instante agradable y contigo. Y, puedo ir solo, de verás no necesitas preocuparte por ello. Yo espero un bus.
—Tonto, ya es de noche.
—Igual puedo ir solo. Bueno, muchas gracias por todo, me la pase excelente hoy, de veras gracias.
—Bueno, pero siempre a la orden. —me levanté y abrí la puerta.— Hasta mañana, buenas noches.
—Hasta mañana, espero que descanses bien, no se te olvide llegar temprano. Si bebes durante toda la noche, amanecerás algo decaída.
—Jajaja, no te preocupes. Igualmente.
—A propósito, ¿mañana podrías llevar la comida? Yo llevaría la carpa y lo que necesitaremos para tener una buena noche.
—Por supuesto, casi se nos había olvidado ese pequeño detalle.
Me dió un beso un mejilla, me dió un abrazo, y se apartó de la puerta. Cerré, y fui directamente a a cocina y ya eran las nueve y dos minutos. Aún quedaba tiempo para leer algo del libro, pero ya tenía sueño, necesitaba descansar y liberar mi mente. Mañana sería un gran encuentro con nuestra magia interior.
Escrito por; @andreissanchez