Todos los malditos días te pienso aunque odie hacerlo, me hace sentir terrible, me levanto por la mañana queriendo refrescar mi juicio, pero tú te atraviesas por mi cabeza sin saludar, sólo para recordarme a mí misma, que será muy difícil olvidarte.
Dime qué tengo que hacer, para dejarte y arrojarte en el olvido, ahogarte en otro mar, y abrazar otra tempestad.
No quiero otro remordimiento, no quiero invadir la paz que deseo obtener, no quiero volver a sentirme la diminuta persona del mundo.
Porque sé que si te hago un mínimo daño, echaré todo a perder, en cambio, si tú lo haces, yo te aceptaré con un perdón.
Es que, entre tantas cosas que han ocurrido, aún mi corazón está dispuesto a todo, pero llega ese momento, en que las ganas de enamorarse disminuyen, porqué hace falta el amor hacia uno mismo.
—Aunque, hay que dejar que todo fluya e influya, dicen por ahí.—
En fin, quiero ser feliz sin depender de ti.
Escrito por; @andreissanchez