-Despierta dormilona.. Escucho su voz susurrar a mi oído, mis ojos aún cerrados negados a abrir por la gran pesadez que siento y las ganas enorme de seguir durmiendo, su respiración tan cercana eriza mi piel, me revuelco en la cama y me envuelvo más entre las sabanas, siento como su mano calentita acaricia mi torso y me aprieta contra su cuerpo en un íntimo abrazo, aún no logro abrir los ojos, es más no quiero hacerlo, solo quiero sentir su calor con el mío. Sus labios en mi cuello hacen que mi respiración se profundice, quiero seguir sintiendo sus labios en mi cuerpo, al parecer me conoce tan bien que sin necesidad de decir lo que quiero ella ya lo sabe.
Sin aviso y con afán baja directamente a mi vagina, su lengua recorre mi clítoris, lo muerde, lo succiona, de forma delicada, pero posesiva, su lengua sube y baja, haciendo pequeños círculos mientras presiona y muerde con sus labios, puedo sentir como su boca se adueña de mi vagina, de mi clítoris, de mi cuerpo, mis jadeos se convierten en gemidos, necesito abrir mi boca para poder conseguir oxigeno suficiente. Su mano sube hasta mi boca pasando por mi cuerpo con la presión justa, sus dedos acarician mis labios y mi boca abierta, mi lengua lame sus dedos y ella comienza a introducir sus dedos en mi boca, los humedezco entre lamidas y mordiscos, su lengua baja a la entrada de mi vagina, acaricia mi entrada con la punta de su lengua de forma sutil casi imperceptible como una brisa o un respiro, mientras apenas comienzo a disfrutar de la cercanía de su lengua en la entrada de mi vagina y sus dedos de penetrar mi boca cambian súbitamente a mi vagina penetrándola instantáneamente, su lengua vuelve a mi clítoris, sus dedos entran y salen de mí una y otra vez, primero un dedo, luego otro y otro, ahora son tres dedos los que me penetran mientras su lengua humedece mucho más mi vagina, aunque no hay necesidad, ya a este punto estoy demasiado húmeda, mi cuerpo se eriza, se contrae mi vagina con pequeños espasmos, estoy llegando a mi orgasmo, mis gemidos son más ruidosos, mis manos sujetan su cabeza, mis dedos se enredan en sus cabellos, no quiero que su lengua y sus dedos dejen mi vagina, no quiero que dejen de entrar y salir de ella, así, solo un poco más de velocidad, mi espalda se arquea, mis gemidos aumentan, escucho su voz, -¿Lo disfrutas princesa? , ya llegando al punto máximo de placer logro responderle, -Si, ah, lo disfruto, ah, no te detengas bebé, ah, si..sigue, ah, ah, ah, por favor continua. Y entre jadeos escucho un sonido familiar, estridente, agradable pero que no quisiera escuchar en ese momento, es la alarma de mi celular, abro los ojos, ella no está, estoy toda húmeda, mi piel, mi vagina, pero sola, ella no esta, hace mucho que es así, fue solo un exquisito sueño que me recuerda que solo en sueños volvemos a estar juntas.