Bronte (Cumbres Borrascosas)
…Apoyó los codos en las rodillas y el mentón entre las manos, y permaneció absorto en callada meditación.
Al preguntarle en qué pensaba me contestó gravemente:
- Pienso en cómo ajustaré las cuentas con Hindley. No me molesta esperar si al fin logro este propósito. Espero que no se muera antes…
Estoy segura que muchos hemos evocado estas palabras expresadas por Heathcliff en algún momento, quizás no en voz alta, quizás no textualmente, pero sí con el mismo sentimiento de pena, dolor y amargura.
Es fácil leer el primer párrafo y muchas veces pensar que si, que Jesús tenía razón y ese es el deber ser, pero desafortunada o afortunadamente somos humanos y no está en nuestra naturaleza ser tan sumisos y complacientes con aquellos a los que sentimos que nos hirieron.
Creemos conocer a alguien y de repente nos decepciona, o quizás no tan de repente, pero es que creíamos conocerle y hubiésemos sido capaces de apostar nuestras propias vidas para defender a esa persona ante cualquiera quien la enjuiciara, según nosotros, bajo falsos testimonios, pero cómo hacemos, qué hacemos cuando no es otra persona la que enjuicia a nuestra querida persona especial, cuando somos nosotros los que hemos resultado heridos, traicionados, sobajados, entre otros.