Te pienso en cada mañana cuando el sol se asoma por mi persiana,
inundando de colores toda el alba,
esos colores que me dedicaste con el alma,
te pienso en cada libro que leo porque así de profundo te veo,
trato de ir por la calle sin buscarte,
pero es inútil porque en ti quiero reflejarme,
mi mente divaga con ilusiones baratas creadas por la desfachatez
de la ausencia pesada, tanto como este karma que se ha convertido en esa
arma que mata lentamente y hace pagar los pecados cometidos anteriormente.