La imaginación sirve para viajar y cuesta menos.
George William Curtis
Era 1972, en realidad el tiempo no significaba nada en el espacio sideral, pero para que tengan una idea en este año se desenlazó una guerra por el poder en la galaxia espiral en la Constelación Hydra. Siempre había reinado la paz, hasta que uno de los extraterrestres Strax, quiso adueñarse y someter al espacio sideral con todos los habitantes que vivían allí.
Tuvo la ocurrencia de elaborar un plan para tener absolutamente todo el poder, violentando en una lucha que duro aproximadamente 4 días… Desde la tierra se podía observar en el cielo como un arcoíris de fuego, o quizá una iridiscencia pero muy intensa. Strax no resulto favorecedor, los que alcanzaron la victoria lo arrojaron del espacio y lo enviaron a la tierra al planeta más cercano.
Straxt sintió como sus pulmones se comprimían, empezaba a sentir la asfixia y mucho mareo. Estaba aturdido, al percibir todos los objetos a su entorno.
Estaba tan asombrado y absorto entre tantos colores que su primera expresión fue ─ ¡Alucinante Paraíso! Ciñó su intercomunicador que sostenía en su mano derecha y supo que había sido lo mejor que le pudo pasar al darse cuenta que en la tierra había vida, vio la posibilidad de hacer su cometido plan, porqué al fin y al cabo solo quería autoridad, ser el líder.
Sin perder tiempo comenzó una investigación para ver cómo se comportaban los seres humanos y comprendió que los habitantes de la tierra eran totalmente diferentes a él, pues estos no poseían poderes, a parte de las muchas costumbres que estos poseían. En cambio Straxt tenía poderes, tenía la fuerza para inmovilizarlos con solo tocarlo, también podía paralizarlos si los observaba y parpadeaba. Podía entrar en sus mentes muy fácilmente y los dejaba incapacitados, no pensaban y él se beneficiaba para robarse sus ideas y posteriormente los dejaba sin recuerdos como cascarones vacios.
En las afueras de Canadá, para ser más específicos al norte, estaba Arthur Smith un Astrónomo, Cosmólogo, retirado, pero reconocido mundialmente, Arthur tenía su laboratorio con la fachada de una cabaña en el bosque solitario, era un divorciado, asocial, su único hobby en el mundo era la astrología y cuando no llevaba a cabo investigaciones, leía sobre la astronomía. Había obtenido muchísimo dinero en su carrera y casi todo fue para acondicionar su laboratorio, el cual estaba en el sótano de la cabaña el cual expandió.
Arthur le encantaba lo desconocido, había encontrado objetos indescriptibles, que daban cifras altas de magnetismo, pero nunca podía determinar exactamente que eran. Aunque estaba convencido de que habiendo tantas galaxias, era muy probable que también hubiera vida fuera de la tierra, seres inteligentes y con mucho potencial, para hacer evolucionar la propia ciencia. Arthur estuvo muy atento a los fenómenos ocurridos en el cielo y sus equipos lograron detectar exactamente el momento en que Straxt cayó a la tierra y estuvo siguiendo sus movimientos.
Por consiguiente en la tierra todo estaba descontrolado; Straxt hacia que los humanos cargaran montones y montones de granito, el basalto y la caliza para construir un gigantesco monumento de él en diferentes ciudades. Sin embargo había algo que resultaba raro y era que la única persona en todo el mundo que aun poseía sus facultades mentales era Arthur, por supuesto que Straxt ya sabía de su existencia y su resistencia, sin embargo no podía hacer nada por ahora.
Arthur poseía 300mts de terreno para él solo, había acondicionado todo por fuera y por dentro, Tenía un jardín donde cosechaba sus propios alimentos y sin embargo no lo necesitaba, ya que había acumulado muchísimos alimentos no perecederos, porque quería estar preparado por si sucedía un desastre natural y que más desastre que este que empezaba a desencadenarse. Había comprado todo tipo de armas, debido al caro equipamiento que tenía en su laboratorio, entre ellos Cañones Sónicos y tenía todo cercado con Barreras Sónicas de alta frecuencia… Los cuales producen efectos dolor de cabeza, sangrado, arcadas, pánico, una condicional pérdida auditiva y claro podía producir la muerte de forma instantánea. Al poseer todos estos objetos también tenía carteles que advertían del peligro y de la única forma que alguien podía entrar en su propiedad, era que él mismo desactivara su complicado sistema de alarma.
Arthur llevo a cabo una investigación intensa sobre Straxt, basándose en sus evolucionados equipos, logro descubrir que Straxt no muere con fuego, ni con balas, mucho menos con magnetismo, pero sin embargo la Barrera Sónica era lo único que lo protegía de terminar como los demás humanos cargado pilas y pilas de granito, el basalto y la caliza…
Un día lo supo, Straxt no era indestructible, pero solo le afectaba una cosa en la tierra, solo una por muy ilógica y las personas jamas hubieran creído que esta fuera su debilidad.
Arthur solo pudo hacer una cosa, encendió los parlantes de la barrera sónica, para que emitiera sonidos y dejo sonar su Rock favorito, mientras se dejó caer en su sofá con una tasa de café, esperando a su idea funcionara y no haberse equivocado, después de la investigación tan minuciosa que le tomo meses terminarla para por fin obtener una conclusión.
Sonaba Queen rock and roll, toda Canadá escuchaba, no quedó un rinconcito en que no se oyera.
Straxt murió lentamente convulsionando bajo el sonido del "Be my, be my, be my little rock & roll" de Queen al sonido de una guitarra eléctrica. Las neuronas de Straxt fallaron y fue perdiendo el conocimiento poco a poco.
Arthur sintió que era un día glorioso a sus 83 años Logró capturar a Strext para desarrollar investigaciones y contribuir mas con la ciencia.
Espero que tengan una muy buena semana, me entusiasma compartir con ustedes estas historias. ¡Que tengan un feliz Miércoles! Me despido, espero que podamos seguir leyéndonos pronto en otros escritos.