Ven oxigena mi mente, llena de aire mis pulmones.
Pon a latir mi corazón, que la sangre recorra por mis venas.
Sonroja mis mejillas, has florecer mis labios con tus besos.
Dibuja en mi rostro la felicidad, que pocos encuentran.
Llena de vida mis pupilas, que simbolice la paz en esta vida y en la que sigue.
¡Ven! con tus paletas de colores, borra las incesantes lineas negras que fueron trazadas.
Dibuja en el aire un cielo perfecto que me sea imposible imaginar.
¡Acércate! trae tu voz, porqué tengo el alma enmudecida y las palabras se resisten a salir.
Canta que tu melodía remplacen los ruidos fuertes, implacables que me ensordecen.
Revolotean en mi cabeza, la realidad no decora las paredes de mi mente.
Me encuentro entre cruzar la fina línea de la ficción y la realidad.
Tócame, demuéstrame que un corazón tibio perdura más que aquel que se ha dejado invadir por el miedo.
Me rompo por dentro, tengo demasiado dentro de mí.
Aprietos mis puños sosteniendo cada palabra, para no dar cabida a la duda.
Ven quiero dejar de alucinar, se la luz que ilumina y hace visibles las cosas.
Eres la razón de mi vida, que me mantiene de pie.