Estoy en un cuarto frío, donde solo veo paredes blancas, aun mi mente no procesa el motivo de esta prisión. A mi memoria llegan recuerdos de las voces de mis hijas discutiendo cual sería mi futuro.
Imágenes de la infancia de ellas se distorsionan al ver el corazón tan cruel que tienen.
El saldo de mi deuda hacia ellas no debe ser tan grande, solo viví para ellas.
Llega una enfermera me mira triste le digo: ¡Quiero morir no soporto esta vejez tan miserable!