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La afirmación de que los dulces pueden ser más adictivos que la cocaína es una comparación que se ha hecho en algunos estudios para ilustrar el poderoso efecto que tienen ciertos alimentos, especialmente aquellos ricos en azúcares, en el cerebro y el comportamiento humano.
El azúcar puede activar el sistema de recompensa del cerebro de manera similar a ciertas drogas, liberando neurotransmisores como la dopamina, lo que puede llevar a un ciclo de antojos y consumo excesivo. Aunque el azúcar puede ser difícil de resistir para muchas personas y puede llevar a comportamientos compulsivos de alimentación. Quizá los niños, al exigir las donas, se encontraban en ese proceso compulsivo.
RE: Mi entrada al concurso TopFiveFamily Observa Piensa Escribe: Quiero de coco