Un tema muy pertinente, Emilio. Sin embargo, me permito diferir un poco en cuanto a la raíz del problema. Creo que la pantalla es solo el síntoma y no la enfermedad. El verdadero quiebre parece ser generacional y de valores; hemos perdido la capacidad de conectar no porque un dispositivo nos lo impida, sino porque la estructura de valores familiares se ha erosionado. Especialmente en países como mi querida Venezuela.
Vemos familias que viven bajo el mismo techo, presentes físicamente, pero en un aislamiento absoluto. Por ejemplo, cuando un hijo intenta contar un logro o una frustración y recibe un "ajá" automático de unos padres que, aunque no tengan el móvil en la mano, están mentalmente en otro lugar, demostrando una falta de empatía real. O el caso de los adultos mayores en casa, a quienes se les ignora o se les silencia porque sus historias "ya aburren", prefiriendo el silencio cómplice de la convivencia vacía antes que el esfuerzo de la escucha activa. El problema no es la tecnología, es que hemos dejado de priorizar al otro como un ser humano que requiere validación.
La falta de empatía se ha normalizado tanto que hoy vemos a padres que delegan la crianza emocional a terceros, o hijos que ven a sus padres como proveedores y no como personas. Puedes quitar el móvil de la ecuación y aun así encontrar casas llenas de gente pero vacías de afecto.
Recien llegado a Canadás, entendí que no todo el mundo puedse llenar nuestros vacios y que yo no puedo llenar el de ellos, y que estar presente en silencio, esperando la oportunidad en que mi pieza del rompecabeza encaje y ser verdaderamente útil. "No puedo aspirar la paz del mundo, cuando muchos tienen una batalla con elk vecino", eso me lo dijo mamá cuando yo dedicaba tanto tiempo al servicio comunitarios sin reprocidad.
RE: La Importancia de Estar… De simplemente estar presentes -La Verdadera Cercanía- Reflexiones (ES/EN)