Hoy hubo un temblor por aquí. Estaba yo hablando por teléfono con un amigo y le escuché decir: "¡está temblando!" y colgó. Entonces me di cuenta de que estaba temblando.
Mi esposa gritó: "¡vámonos para afuera!". Entonces nos fuimos para afuera.
Salimos los cuatro, mi esposa, mis hijos y yo. Salimos de nuestro apartamento en el cuarto piso y bajamos hasta el caney del conjunto residencial donde vivimos. Ya yo no veía caso de llegar tan lejos porque el temblor duró pocos segundos y cuando llegamos abajo ya habían pasado lo que parecían ser largos minutos.
Aproveché para tomar algunas fotos a la maleza que invade el caney:
Extraordinaria belleza que se esconde del ojo común. Belleza y vida que nadie sembró. Vida que pertenece a esta tierra. Tierra que tiembla y destruye...
Créditos del texto e imágenes: Amaponian Visitor (@amaponian)