Hoy vi un morrocoy recién nacido en casa de mis padres. Hay otro todavía pegado del cascarón y otros tres huevos. En el corral hay más de diez morrocoys, la naturaleza se abre camino: procrean, se multiplican y llenan la tierra.
Eran cinco huevos que puso la morrocoya hace casi cinco meses, el 27 de septiembre. Mi hermano los metió en un balde con arena y los puso alejados del sol, algo que hemos aprendido porque de las primeras "tortuguitas" pocas sobrevivieron en la tierra dura del corral, los mismos tíos y primos rompían los huevos, aunque la principal razón de que se perdieran era que no nos enterábamos que había huevos enterrados.
Según la biblia, parece que éste es un animal inmundo, pero en algunas zonas de Venezuela, en Semana Santa, usan su carne para preparar el 'cuajao de morrocoy', una especie de pastel de carne muy apreciado por algunos paladares.
Agrego fotos de los recién nacidos y, al final, una foto de los miembros más prominentes de la familia:
Créditos del texto e imágenes: Amaponian Visitor (@amaponian)