Malo es escribir mucho y que a uno no lo voten, en especial si uno se esforzó procurando una curación. Hace tiempo dejé de creer que de verdad el esfuerzo era premiado con curación, pero hay ciertos escritos que da gusto parirlos aunque nadie los aprecie.
Me acuerdo de Trenz y su concurso de ciencia ficción. Algunas premiaciones parecían no tener ningún fundamento comprensible. Había obras de otros escritores que me parecían extraordinarias. Yo decía: "ésta va a ganar", y luego no salían ni siquiera en las seis finalistas. Parecía que hacían "de tin, marín"...
Ya yo había decidido no escribir más ahí cuando el tin marín me favoreció a mí. Igual no volví a escribir en ese concurso. Así son buenos los juegos de apuestas: Cuando uno gana, se retira y no juega más.
Créditos del texto: Amaponian Visitor (@amaponian)
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