A mal tiempo buena cara, o eso es lo que aconsejan cuando las cosas no nos van tan bien. Boston no ha terminado de convencer a sus fanáticos, y parece que por cada día que pasa, sus posibilidades de ir a la fiesta de la Postemporada se desvanece.
Aún pueden luchar por el cupo de wild card, pero tendrán que seguir acumulando rachas de victorias consecutivas al cualquier costo. Ahora, que la estén pasando tan mal no significa que ante su mayor rival sea el mismo. Lo que pasa en los clásicos de cualquier deporte siempre es algo fuera de lo común. De cierta manera ya se vuelven situaciones clásicas dentro de los clásicos.
Quien iba a decir que los Medias Rojas iban a barrer a sus mayores rivale, los Mulos del Bronx, en el mejor momento de estos y en el peor de aquellos. Al dato se suma que durante esta temporada. Boston había tenido sus peores rachas jugando en el mismo Fenwey Park , cosa que no pasó esta vez, y que seguramente los fanáticos pudieron agradecer.
Los niños pudieron comer gratis en el estadio por 3 días consecutivos. Esto según el anuncio promocional del parque, dónde comunican que cuando ganan los Medias Rojas, los niños son invitados por la casa.
Para el último partido se sirvió drama, pues el extrainnings fue invitado, y a pesar de que los Yankees anotaron 2 en la parte alta de la décima entrada, Jarren Durán bateó el hit de oro para dejar al campo a los de New York.
Son 4 juegos al hilo para Boston, que ahora mismo no es suficiente. Eso sí, el show debe continuar, y todavía quedan muchos palos por despegar.
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