Perdone usted los agujeros profundos de mi corazón, pero, antes de pintar y volver a sellarlos, aún estoy removiendo todos los recuerdos que en él estaban colgados.
Debo ser meticulosa para que ninguno pueda quedarse y con eso llenar de oscuridad mi alma y guardarlos en el lugar correcto de manera que, como reo rebelde, no logren escaparse.
Perdone usted la falta de pintura de mi corazón, pero, aun me encuentro demoliendo personas que ya no significan más para mí.
Aquellas que solo legaron sus tormentas, que solo mostraron, como el iceberg, la punta de su verdadera tocixidad, asfixiando día a día a la esperanza y transformando los deseos en pesadillas.
Perdone usted el desorden de mis emociones y la falta de comodidad que, con humildad, mi corazón seguramente podría entregarle, pero como verá y seguramente entenderá, el último inquilino dejó mucho de lo que en realidad era.
También se llevó mucho de lo que soy, por lo cual necesito devolverle las promesas, los pecados y esa carga existencial que ahora es un lastre y quitarle esa parte importante que se robó con mentiras y vilezas, dejando solo una parte muy emotiva de mí, la que, como gata en celo, es alérgica a los afectos y a la pureza.
Perdone usted, pero estoy haciendo reparaciones y renovaciones para entregarle un corazón lleno de amor puro, verdadero, sincero y único para usted.
Le agradezco que lo entienda, no quiero herirlo endosándole todas las amarguras que hicieron de mí una mujer con deseos retorcidos y pensamientos no acordes con mis sentimientos.
Perdone usted la tardanza, pero mi amor por usted, será limpio y sin recuerdos de que alguien fue antes que usted.
Su paciencia recibirá el mejor de los premios y podrá amarme como el crepúsculo de la mañana o la aurora boreal, seremos antorchas que iluminen la oscuridad y podremos soñar sin el inconveniente que ya lo hemos hecho ates, con personas diferentes.
Seremos el principio que nunca ha tenido historia y se encamina a un final incandescente de paz.