Para esta época del año, más allá de que todos hacemos un balance de lo que hemos logrado o lo que nos ha quedado pendiente para el año 2017. Tenemos que lidiar con convencionalismos prehistóricos de tradiciones que no son de nuestro agrado y a veces ni siquiera de nuestro hemisferio. Jajaja!!!
Acá en Argentina hace más o menos unos 30, 35 grados centígrados. Y yo me pregunto es necesario prender el horno para hacer un Pan Dulce con frutas secas, un lechón adobado, una pavita rellena o un pollo rostizado. ¡Estoy hablando de prender el horno con 35 grados de calor. Cuando lo único que el cuerpo nos pide es agua y un lugar fresco en la casa!
Aunque en estos años las costumbres han cambiado un poco, ya hay familias completas que se van a pasarla a otro lado que no sea la ciudad. Como por ejemplo la Costa Argentina. O el fin de año se hace una gran fiesta con amigos, y con la familia se festeja en Navidad.
Yo me pregunto si hay muchos de ustedes que sufren las fiestas. Que no quieren festejar con personas que no vemos durante el año, que la comida es demasiado pesada, la cantidad de pirotecnia le hace mal a nuestros chicos y a los animales, que en vez de ser una fiesta de introspección termina siendo la Navidad del que más compra es más exitoso.
¿Alguien más tiene algo que agregar, que por ahí yo me haya olvidado?
Les deseo a todos ustedes un buen comienzo de año, que nos traiga un poco de sencillez a este mundo tan globalizado, tan capitalizado y tan banalizado.