Los tres regalos de Mathías

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Saludos, estimados lectores. Hoy les traigo una divertida anécdota familiar que deseo compartir con ustedes. Espero les guste tanto como a mí.


Los tres regalos de Mathías

Para mi hermana Yoleida
y su nieto Mathías Gabriel,
dos de mis más preciados tesoros

Hoy, 21 de septiembre es el cumpleaños de mi queridísima hermana Yoleida, a quien cariñosamente le decimos Yola. Esta mañana, cuando la llamé para felicitarla estaba muy contenta, carcajeándose de risa por la alegre travesura que recién había hecho su nieto Mathías para festejarla en esta fecha inolvidable para toda nuestra familia. No ha quedado nadie sin saber este cuento de Mathías, divertido niño de seis años que siempre nos hace reír con sus comentarios y travesuras.

Yola cuenta que después de despertarse, de darle gracias a Dios por el nuevo día de vida y pedir salud para los enfermos del mundo y prosperidad y bienestar para todos los miembros de nuestra familia, Mathías asomó su cabecita a la puerta de la habitación. La felicitó con un abrazo y le dijo que le llevaba un regalo. Le pidió que cerrara sus ojos y le colocó en su mano una moneda de 50 bolívares (para los que desconocen el valor de nuestra moneda venezolana, si una “chupeta” –piruleta o paleta– está alrededor de los 50.000,00 bolívares, nada puede comprarse actualmente con 50). Yola le agradeció el detalle y luego se moría de la risa cuando su nieto le dijo que se comprara con ese dinero lo que ella quisiera. ¡Díganme si esto no es para pasar todo el día riéndonos!

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[Fuente: Archivo personal]

Mathías regresó a su habitación y minutos después se apareció nuevamente ante su abuelita con un segundo obsequio: un espejito de los que van colocados en los estuches de los polvos compactos femeninos, de uno que efectivamente ya estaba desgastado. Estaba contentísimo de haberle hecho a su “mama Yola” un segundo regalo que su abuela recibió nuevamente muy agradecida y supersonriente.

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Fuente

Por tercera vez la dejó sola, fue a su cama y de allá regresó con los lentes de sol de su madre. Algo apenado, con su dulce vocecita, le dijo que le había llevado esas cosas, que no eran nuevas, porque no pudieron comprarle ningún regalo ya que no tenían dinero. Y por eso él había buscado esos regalos entre las cosas de su mamá.

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Fuente

Yola, conmovida por la sinceridad de su nieto, le dijo: –No te preocupes, Mathías, no hay ningún problema con eso. ¿Tú me quieres? A lo que él respondió de inmediato, sonriente: –Claro que sí, mama. Yo te quiero muchísimo.. Entonces, Yola le dijo que ese era el mejor regalo que ella podía recibir en la vida, y mucho más en su cumpleaños. Y Mathías se fue contentísimo de allí, con su blanquita sonrisa de oreja a oreja, porque ya le había dado un hermoso regalo a su abuela cumpleañera.

¡Y esta es mi hermana, cumpleañera, que ha estado feliz todo el día de hoy por su cumpleaños y por las ocurrencias de Mathías!

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[Fuente: Archivo personal]

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