El océano parecía un lugar muy grande.
Aún recuerdo eso de que lo desconocido es sumamente terrorífico.
El cielo parece inalcanzable.
¿Cómo es que puedes asegurar lo imposible?
Vaya, que satisfactorio era tenerte respirando frente a mí. Que relajante era escuchar los latidos de tu corazón.
Eras fría. No por no expresarte o por ser muy callada. Realmente eras fría.
Contigo abrazándome, tenía la sensación de que la lluvia golpeaba nuestra ventana, aunque el día fuese el más soleado de todos.
Y es que tus manos con las mías, eran la fusión de dos polos. Era la creación de un nuevo universo y una nueva vida.
Y es que el vernos a los ojos era el magnetismo en todo su bello esplendor y mi cabeza moría.
¿Cómo explicarte lo que eres? ¿Cómo explicar tus efectos secundarios?
Tocar los labios de Cristal. Tener un agujero negro en el pecho.
Besar esos labios, era como crecer tanto espiritualmente, que mi cabeza observaba la inmensidad del paraíso y mis pies ardían en el infierno.
Los labios de Cristal, a veces pálidos, a veces coloridos.
Los labios de Cristal, fríos.
Los labios de Cristal, no eran de este mundo.
En ellos se soñaba, en ellos se creaba. Quizá por primera vez entendí el arte.
En ellos me fundí, me congelé y desaparecí.
Los labios de Cristal...