Me encontraba en el porche de la casa tratando de entender los eventos un tanto traumáticos que acontecieron a lo largo de la semana, a ver...un accidente con un arma de fuego que casi acaba con la vida de mi esposo, nuevas formas de cuidar a la familia dándole cabida a amigos y vecinos, escuchando consejos de los fabulosos té para dormir, para el dolor, para tener suficiente energía, en fin mucha actividad, por lo general el cerebro se mantiene alerta hasta que lo básico es cubierto, chequeo la listas diarias de las tareas que hay que cumplir, y voy desde la noche anterior planificando el día, ya administré el analgésico al convaleciente, listos los uniformes,qué comeré en el desayuno, el dinero en las tarjetas alcanza para estas tres o cuatro compras, con qué frase empezaré mi clase, mi oración a Dios para que me ayude a cada paso y de pronto....cuando procedes a ir más allá en el recorrido mental de lo que te espera, te encuentras a oscuras, porque estás de visita en casa de mamá y ella automáticamente luego de fregar los platos y darle las buenas noches a Bonita (la perra salchicha y reina nocturna del porche) apaga las luces y se olvida de todo, es en ese momento cuando me doy cuenta que cada quien tiene su ritual, sus horas, su forma de funcionar tan propio y único que le da continuidad y un poco de paz a los días, con altibajos o monótonos, todos tenemos algo que nos funciona, hoy me toca caminar por el oscuro pasillo imaginando lo alumbrada que estaría mi casa si estuviera en ella, la lavadora estaría activa así sea media noche, y vería parte del capítulo de cualquier serie de tv, cumpliendo con mi paso a paso hasta irme a dormir, sin embargo ahorita todo se acaba cuando mamá apaga la luz. Fuente[Tomada desde mi tlf. LG K5]