Llevaba mucho tiempo añorando el momento de fotografiar a una abejilla en sus quehaceres... Cuando la búsqueda fue intencional, no lo logré, ni siquiera la encontré... Pero a quien sabe esperar la vida lo recompensa y ¡Allí estaba ella! Llenándome de esperanza... Derrochando el amarillo en sus movimientos, combinando con la flor y con mis sentimientos.
Una Obrera trabajando por el planeta
La naturaleza y sus colores...
Muy alegre me sentí, la vida aun continua y te sigue sorprendiendo, pues cuando merma la ansiedad y comienzas a vivir cada segundo sin esperar... Sin apretar, con menos miedos y más esperanza ¡el momento siempre llega! Gracias VIDA.
Las fotografías y el texto pertenecen al Autor