Y fue de una costilla,
que comenzó esta historia,
de cenizas y de huesos,
nacía la gran victoria,
un ser vivo inigualable,
que con sangre y con dolor,
marcaba la evolución,
y toda una trayectoria.
Con caderas redondeadas,
y dos mamas productivas,
hacía a la tierra viva,
y daba sus mitocondrias,
con mirada angelical,
y un instinto maternal,
cuidaba la población,
de cualquier eventualidad.
Inteligente evolutiva,
capacidad cerebral,
emotiva sin igual,
hormonal, diosa y fluctuante,
como la luna menguante,
plena, nueva o creciente,
tiene los ingredientes,
para siempre enamorar,
a quien ella se proponga,
y la sepa valorar.
Oculta en la sociedad,
lucha como si estuviera en guerra,
con él hombre que la humilla,
más no puede vivir sin ella,
inteligencia no valorada,
marca su trayectoria,
de una hembra que no es tonta,
pero que a veces la historia,
ha logrado esconder,
por miedo a reconocer,
que ha marcado las pautas,
de muchas ramas del saber.
Hipantia, curie y Mileiva
son algunas que me suenan,
aunque debo también mencionar y,
a Lynn Margullis invocar,
madre de la endosimbiosis,
que tanto me encanta explicar,
esas mujeres benditas,
que revestidas de belleza,
llevan al hombre a la luna,
y amamantan con ligereza.
Mujer, volcán de placer,
de sabiduría y carácter,
economista del hogar,
psicóloga, maestra y amante,
esa que olvida dormir,
cuando la cría está enferma,
y en la mañana se encuentra,
con la fortaleza entera.
Umbral del dolor asombrable,
regia, dulce y adorable,
llegaste para transformar,
completa esta sociedad,
no llores por lo que no vale,
aprende a valorar,
lo que tú historia genética,
no ha podido ocultar.
carácter, grandeza y autonomía,
guían tu transitar,
cromosoma X gigante,
te da majestuosidad,
solo falta que lo creas,
y camines hasta allá,
que no hay género en este mundo,
que te pueda a ti negar.
Fotografías y texto del Autor