Y en ese momento cayó, Sintió como una roca rompía sus huesos y el crujido de su cabeza, no, no era mucha la altura, más el dolor destrozaba su piel, como el fuego al sol, como el mar al muelle. Las caídas son tan dolorosas que a veces algunos no la soportan, allí estaba ella, tirada en el medio de la nada, esperando ayuda y nadie pasaba. Le preguntó al viento ¿viste a alguien pasar por allí? El murmullo a manera de silbato le hacía entender que estaba sola...
Sufría, el frío le secaba los labios, recordó los brazos de su madre y su olor yacía en su alma, luchaba por evitar que sus huesos partidos se movieran por el temblor, más era inevitable. ¿Será que estaba cerca el momento que tanto esperó? Ese que tuvo seguro desde que abrió sus ojitos por primera vez, si, él mismo día que a su madre desgarró... Y es que parece que venía muy apurada a la Tierra.
La soledad la enfermaba, era inevitable recordar al niño que acompañó sus días azules, sus manos eran descanso para una piel cansada. Lo escuchó hablar y lágrimas congeladas corrían por sus mejillas, ni tiempo tuvo de despedirse de él.
Recordó el día que lo vió por primera vez, sus mejillas eran dos globos que desembocaban en sus labios rojos. Su cabello era negro, y su llanto era la melodía más hermosa que nunca supo explicar. Desde allí la vida fue el transitar de dos almas solas que luchan por existir.
Pero cayó, cayó como se atraen los cuerpos al centro de la tierra. La gravedad suele torturarte cuando las ilusiones vuelan muy alto y luego ella las vuelve al piso. Sus manos trataban de levantarla, pero no sólo la intención bastaba, se necesitaba la fuerza para lograrlo.
Si, la vida es ciencia y hasta una caída te muestra varios procesos. Pude reírse de si misma, tratando de buscar endorfinas de aliento, pero fue en vano. Solo salía un manantial salado de sus ojos, solo estaba cansada.
En ese encuentro emocional recordó experiencias que sólo ella recreó en su cabeza, parece mentira, pero, tenemos la capacidad de escribir un guion y creerlo cierto. ¿Se puede arrugar un corazón? ¡Así sentía! Pero luego recordó que para estar arrugado y perder tonicidad debía parar de latir y aun podía sentirlo.
¡Extendió sus manos y dejó de luchar, tendida hacia el destino le habló sobre la esperanza de dejarlo actuar, no se opondría más! ¡Haz tu voluntad! Más el malcriado aún la deja en visto, número equivocado como diría ebrio en pk.
Una ola la lleva, a veces muy alto... A veces al piso, la jala y la hiere cuando la arena la roza, la pasea con los peces y las ballenas ¡le muestra lo pequeña que es en un mundo tan grande! Incluso la sociedad creada por el mono, lo es... Las algas rozan su piel y le recuerdan que aun siente...
A veces luchamos por encajar en un mundo que no tiene tan si quiera los planos estructurales. A veces, mirar alrededor y ver te lleva a gritar ¡No soy de este mundo! Pasaban las horas y ella seguía paseando con las nubes, las olas y el viento y nadie se dio cuenta...