El Tito podría haber nacido en Australia, en EEUU, en Groenlandia, pero no… el Tito tuvo la mala pata de nacer en uno de los países más futboleros del planeta.
El caso es que este asunto de nacer en Argentina no hubiera tenido importancia si el Tito no fuese tan patadura y patizambo.
Si hay algo que te impide ser jugador de futbol es que seas patizambo. Porque no tienes las patas derechas o eres chueco para adentro, nunca pata de catre.
Jugar al futbol siendo patizambo es como ser pianista tocando con los codos. No hay manera de tocar una sinfonía.
Demás está decirlo, al Tito no lo querían ni de arquero y por más empeño que pusiera para congraciarse con el resto de los jugadores, en el pan y queso daba lo mismo para el lado que le tocara jugar.
El Tito no hacia la diferencia de uno más.
Pero no todo es el futbol cuando uno es joven, también estaban los juegos con las manos y cuando era cuestión de usar las manos Tito era invencible.
Nadie podía ganarle a las bolitas, nadie tenía más puntería con la honda y con la paleta en la playa no había mejor que él.
En los setenta un argentino de nombre Guillermo asombraba a propios y extraños. Daba muestras de su talento ganando torneos por todo el mundo del tenis.
En esos años los jovenes de la barra del Tito andaban por los veintitantos y como el resto de los compatriotas estimulados por ese tal Guillermo de apellido Vilas empezaron a poblar las canchas de polvo de ladrillo.
Todos menos el Tito se iniciaron en ese deporte.
El caso que practicarlo no era barato como el futbol. Un potrero y una pelota solucionaban el conflicto.
El Tenis requería calzado adecuado, raquetas, pelotas y además asociarse algún club, pagar aparte un carnet de tenis o en su defecto alquilar cancha por hora lo cual estaba lejos de la economía del Tito.
Asique no le quedó más remedio que observar el juego y tomar nota de cómo era el deporte que le quedaba bien lejos de poder practicarlo.
Sin embargo como la vida está llena de misterios, de golpe y porrazo un día el Tito se apareció vestido de tenista en las canchas donde concurría la barra.
Todavía se preguntan en el barrio como hizo el Tito para llegar vestido de tenista, darle una paliza a todos los de la barra y ganarle al profesor de tenis 6/1 6/3 en solo cuarenta minutos.