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Si cuando llegaste a mi
traías en tu vida el dulce
hechizo de tu mirar que solo
a mi podías prodigar
y yo soñaba sueños
y me hacían suspirar.
Si cuando llegaste a mi
sentí latir y fulgurar
feliz encuentros, tierno embeleso
y como un beso sentía yo
en mi tu mirar, fueron tus ojos cual enojos
y yo de hinojos, hacia ti quería llegar.
Cándidas y sutiles fueron tus horas,
Las dulces y tiernas horas, tus miradas
solía yo captar, fue vano empeño de ser dueños,
yo de tu vidas y tu de la mía.
Vino de prisa una desazón nuestra quimera
se hizo pedazos y el hechizo
y el sortilegio de tu mirar
de cuando llegaste y éramos
dueños de esos momentos
tan solo queda un triste suspirar