En el post de hoy os hablo de uno de los periodos que más me gustan de la música clásica. No es que sea un experto en la materia ni mucho menos, pero como todos, se qué es lo que me gusta. Y la música barroca me suele encandilar, me atrapa, me engancha.
Asistí la semana pasada a un concierto cuyo repertorio era todo música barroca y se me hizo corto, después de una hora ininterrumpida. En esta ocasión los músicos eran parte de la orquesta de la Ribera, que son en su totalidad profesionales.
Este concierto además fue especial porque la mayoría de las obras eran para orquesta y trompeta. He de reconocer que tengo debilidad por este instrumento, que aunque puede llegar a ser estridente, tiene un sonido tanto en los pianos como en los fortes puede llenar cualquier capilla, iglesia o auditorio.
En esta ocasión, el concierto se celebró en la capilla de la comunión de la Basílica menor de San Jaime de Algemesí, cuya acústica es muy agradecida. Se llenó en seguida, así que hubo gente que tuvo que sentarse en la nave central, desde donde se podía escuchar el concierto pero no sé podía ver a los intérpretes.
Estas fechas están llenas de eventos de esta índole, así que estaremos bien atentos, porque hay que aprovechar esta oferta cultural y musical. Debemos alimentar también nuestra alma y oídos con semejantes regalos.
Llenemos nuestras vidas de más música, paz, convivencia y entendimiento, y dejemos atrás los conflictos que llenan nuestros noticiarios a diario.
Os deseo lo mejor para este 2023.