En el post de hoy os traigo una exposición que visité cuando estuve en Islandia el año pasado en un programa Erasmus para profesores. La verdad es que este tipo de programas son espectaculares para poder conocer cómo trabajan en otros sistemas educativos, y para conocer otras culturas y maneras de programar y poner en marcha diferentes metodologías. Y si además el lugar es Islandia, sobran los calificativos, porque el entorno es único e inigualable.
La exposición nos muestra elementos de la historia del país, como monedas antiguas, pulseras, amuletos, una máscara, armas como espadas, puñales o cuchillos, sillas, cuadros, cuernos que hacían sonar para comunicarse...
Lo primero que pensé antes de ir era que visitaría una de las zonas habitadas antiguamente por los temibles vikingos, y nada más lejos de la realidad. Si bien, el pasado ahí está, Islandia es un país cuya renta per capital es bastante alta y esto significa que el nivel socioeconómico es bastante más alto que en España por ejemplo.
La vida en este país es cara en comparación a la vida en la Península Ibérica, pero también van acompañados de los sueldos mayores, o de lo contrario la gente no tendría ni para comer. Como fuimos de turistas, pudimos ver como para tomar cualquier cosa había que rascarse bien el bolsillo, y menos mal que teníamos unos euros para poder gastar cada día, porque sino nos hubiese salido bien caro, aún teniendo el transporte pagado.
Esta es la única pega que le pondría al viaje, porque el resto fue muy positivo. Estaba todo nevado, hacía muchísimo frío y pudimos ver en directo incluso ballenas, momento que fue muy emocionante. Visitamos también una zona de spa, que nos hizo olvidarnos por unos momentos del frío del exterior. Para comunicarnos durante el curso usábamos el inglés, que lo tengo un tanto oxidado, así que habrá que practicar más, para así disfrutar más de experiencias como esta.
Sin más, os dejo con algunas imágenes del museo, de las que puede que alguna os de algo de miedo. No avanzo más información, para que os sorprenda tanto como a mi.