Señora hermosa, el día al amanecer le costó trabajo vestirse de azul, sería porque presintió que usted se presentaría vestida de blanco toda, Iluminando con el resplandor de su profunda belleza hasta el más oscuro de los corazones.
Perdone mi osadía de querer quererla pero comprenda que es solo eso...un querer.
Y usted no está obligada a tomarlo, ignórelo si lo desea, pero déjeme seguir naufragando en el mar de esta pasión y no pretenda rescatarme porque moriría irremediablemente al ver en sus ojos llenos de ternura la tan funesta respuesta a mis dudas.
Déjeme así... que yo encontraré fuerzas para levantarme y caminar hasta el más alto desfiladero donde espero contemplar el mar de sus sueños y lanzar desde allí, en una botella bien cerrada, este mensaje, que sé que llegará desde las playas frías del olvido hasta sus manos tibias.
Procure leerlo despacio y no se ría y mucho menos sienta pena…que yo me conformaría con una sonrisa de complicidad en cualquier esquina de nuestras vidas….