Cansado de andar de aquí para allá, entré a un discreto restaurante bar, no imaginé lo que allí iba a encontrar, sin siquiera mirar una bebida ordené, y la carta para pedir de comer, fue entonces que alce la vista y vi a una hermosa mujer.
A esa hora el negocio lucía solo, así que le pedí que me acompañara pues nunca me ha gustado comer sólo, ella me miró y con una bella sonrisa a la mesa conmigo se sentó.
Me platicaba las bellezas naturales del pintoresco pueblito que yo visitaba, con más confianza le pregunté, que hacía en este pueblo tan bella mujer, me miró sin dejar de sonreír me dijo que era nativa de allí, que dejó su trabajo en la ciudad y había regresado para cuidar a su mamá, sus hijos eran mayores y ya habían hecho su vida.
Platicaba de sus proyectos para reacondicionar su bar, yo solo la miraba, su belleza no dejaba de admirar, le pregunté por algún lugar donde me podría quedar, ella me dijo entre pícara y traviesa, en la parte de arriba hay una habitación, allí puedes descansar, le respondí que saldría un rato a caminar mientras se cerraba el bar.
Regresé cuando ya estaba cerrando, afuera llovía, sin preguntarme siquiera me sirvió una copa y ella se preparó otra, el bar estaba en penumbras solo la luz de la barra lo iluminaba, esta vez era diferente su mirada, me platicó que era separada, hacia largo tiempo estaba sola, su mundo ahora era el bar y su mamá, eso la asfixiaba sentía que esa soledad la iba a matar.
Soltó una graciosa carcajada y me dijo,
-Mira yo aquí de parlachina, y tú ya quieres descansar, ven, te mostraré la habitación...
La seguí tras de ella subí las escaleras, que bello espectáculo tenia frente a mí, subía cada escalón con inusitada sensualidad, sus caderas se movían deliciosamente y el vestido dejaba ver unas piernas tan hermosas, todo su cuerpo era sugerente, coquetamente abríó la puerta,
-Pasa por favor, espero te agrade, es acogedor, allí está la ducha, para que te refresques de este calor,...
Yo la miraba sin decir nada, y ella me miraba, sin intención de irse, la habitación estaba en penumbras, solo la luz de la calle lo iluminaba, y el contorno de su silueta dibujaba, el ambiente era propicio para protagonizar una excelsa novela de amor...