Durante la lóbrega noche dormía,
pero mi alma estaba a tu espera.
Abre, percibí tu voz, dulce y sosegada,
¿es acaso mi amada que ha arribado?
abre, porque mi cuerpo está cubierto por el frío de la noche.
Tus palabras han llegado hasta mi corazón
y han sacudido todo mi ser;
corrí a tu encuentro y ya no estabas,
¿porque te has marchado?
siento que caen gotas y me pregunto: ¿será el rocío de este invierno?
y solo son lágrimas brotando de mis
ojos a causa de tu abandono.
Bajo la oscura y disoluta noche prorrumpí
en búsqueda de mi amor,
te busqué, pero jamás te encontré;
te llame a gritos, y no nunca me respondiste;
tus acciones dolor causaron,
me sacudieron, me laceraron.
El temor me ha alcanzado y mi calma se ha llevado;
solo hallaré paz en tu regazo, solo seré feliz al tenerte entre mis brazos.
Hoy le pido al creador, que donde sea que te encuentres
te haga saber
que me muero por tenerte.