El mango es una de las frutas nacionales que nunca
faltan en la mesa venezolana desde finales de abril hasta el mes de septiembre, cuando los frondosos árboles que dan el fruto, finalmente, sueltan toda su carga. Es una fruta dulce y de pulpa carnosa, de concha lisa, amarilla o rosada, según la variedad. Algunos cultivan el mango por su agradable sabor y porque puede comerse crudo, verde o, preferiblemente, maduro.
Más allá de que un mango pueda volverse un premio en Venezuela, estos también poseen numerosas bondades para el organismo: proporcionan antioxidantes al cuerpo, lo que le permite la prevención del cáncer de colon, y suministran muchas vitaminas C y B5. También se recomienda su ingestión en personas que padecen de insuficiencia renal, pues tiene un alto contenido de potasio, así como también para quienes sufren de diabetes o tienen exceso de peso, porque generan un efecto saciante en quien lo consume. Así que queda de su parte decidir si lo lanza o se lo come, para beneficio de su propia salud. Además puede ser consumido por cualquier persona, desde bebes hasta adultos mayores, según sus gustos.
Sin embargo, como todo exceso es malo, su ingestión abusiva produce efectos laxantes, debido a que tiene un alto contenido de fibra, por cuyo motivo se recomienda siempre no ingerir más de 300 gramos al día.