Recordé un hermoso poema del poeta chileno, Tito Fernández, el temucano,"me gusta el vino"
Como tú sabes aquí no hay esa tradición con el vino, como allá, aquí lo que manda es el ron, pero existimos algunos que nos morimos por el vino.
Yo me enamoré del vino en los viajes, en el sur de América, y en Europa.
Cuando era niño, recuerdo que mamá tenía escondida(de papá) unas botellas muy bonitas, de vino la sagrada familia, o vino Sansón, se usaban para la comida, pero también eran buenos para tomar, vinos dulces.
No te imaginas cuando probé el primer vino sin azúcar, pensé que jamás me gustarían, y ahora son mis preferidos.
Nunca he estado en una bodega como esa, son impresionantes!
En Cuba estuve en una, en la casa dupon, Varadero, muy bonita.
Pero en verdad siento nostalgia por el sabor de aquellos humildes vinos que llama me daba un poquito en la tapita de la botella.
Como le ha pasado a casi todo el mundo, en una oportunidad asalté la despensa y me tomé unas cuantas tapitas, esa fue mi primer visita a lis predios de Dionisio.
Mamá de asustó mucho, papá solo dijo " el muchacho tiene raza"
También tenía yo información sobre el amor desmedido de el pana Noe por el vino.
Según, lo primero que hizo al salir del arca fue plantar uvas para hacer su buen vino.
Al caerse de la borrachera uno de lis hijos se burló de él, entonces Noe lo maldito por no se cuántas generaciones.
Brindo pues con una copa de vino por mi amigo el peregrino de Madrid
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6y
RE: Reflexionando sobre el vino