Por aquí pasó la peste y se fue.
El día comenzó soleado, el ruido del aire acondicionado era molesto y constante, una mosca vino a parar en mi mano de escribir, el calor de la mañana amenaza con arreciar para el mediodía.
Hace rato comí raya guisada con arepa y café, el gato se comió las migas que cayeron al piso, hice una empanada para Sol; la casa huele a pescado, estamos en Carúpano, huele a mar.
Estoy sentado en el sofá, acuñado con unas sabanas muy limpias, el gato duerme frente a mí, como si estuviera muerto.
La peste ya pasó por aquí, con su máscara de muerte, pasó y pasó, y la vi marcharse de mi cuerpo, huyendo de mí.
Por aquí estuvo la peste como loca y se fue.
Ahora flota en la atmósfera un olor luz que huele a oxígeno, 99 por ciento de saturación, pulmones limpios como pájaros, sangre nueva corre como un río, y la escucho latir, pura, pulso a pulso, minuto a minuto.
Por aquí pasó la peste y se fue.
Ahora solo queda vivir un tiempo nuevo.
Nota: Todas las fotos son propias.