Últimamente en la Cordillera Cantábrica Española está dándose un incremento en la población de osos.
Ante los duros inviernos algunos se acercan a las pequeñas aldeas en busca de comida y aunque normalmente ellos huyen al hombre no sería el primer caso en el que si se ha visto por parte del osos una respuesta defensiva atacando al hombre.
Normalmente el oso no ataca a no ser que este herido, tenga crias cerca o encuentre tan cerca al hombre que lo considere un peligro atacándolo y huyendo después.
Lo que deberíamos hacer si encontramos un oso a una corta distancia y el animal no nos ha visto es tratar de marcharnos sin alertarlo ni correr.
Pero si el oso ya nos ha visto lo mejor es no gritar ni amenazarlo ya que puede desencadenar una reacción agresiva por parte del animal. Hay tratar de mantener la calma, hablar tranquilos que no nos sienta como una amenaza, no obstaculizarle el paso , e ir retirándonos despacio de su camino.
Si ocurriera lo peor y el oso nos ataca debemos tratar de colocarnos boca abajo en posición fetal protegiéndonos la cara y el cuello y permanecer lo más inmóviles posible.
Lo mejor es evitar los riesgos y se vemos a alguno de estos majestuosos animales no intentemos acercarnos a él.
Estas precauciones para evitar problemas las debemos tener con cualquier tipo de animal salvaje especialmente en la época de cría.