Dentro del mundo de los insectos, encontramos a varios de sus componentes con características o capacidades asombrosas que han venido desarrollando a lo largo de los años, por medio de diversos procesos evolutivos, mismos, que se han venido traspasando de generación en generación, con el propósito de garantizar la permanencia de sus especies dentro de nuestro contaminado planeta.
En tal sentido, es muy común que al ver a muchos de estos organismos en un determinado ecosistema modificado (agroecosistema), nos provoquen terror o asombro al notar alguna de sus extrañas características. Esta reacción suele ocurrir muy a menudo, cuando son apreciados los insectos de orden dermaptera, como los que ven en la imagen inicial, artrópodos de un tamaño promedio que puede llegar hasta los 4cm según la especie, y teniendo como rasgo más notorio, unas especies de pinzas al final de su abdomen, con las que advierten que pueden ser "peligrosos" si son molestados, infundiendo de esta manera el debido respeto y delimitando su territorio.
Por otra parte, también es muy común que en dichos agroecosistemas, encontremos plantas parcialmente destruidas de un día a otro o de forma progresiva sin ningún culpable aparente; esto ya supone el primer dolor de cabeza que tendrá un productor o profesional del ámbito agropecuario y por el cual deberá buscar una solución factible al problema, antes de que se agrave la situación.
Hace algunos meses, un vecino me notificó que sus plantas estaban siendo atacadas por algún organismo y no encontraba a los responsables; tras inspeccionar su pequeño huerto, note hojas, flores y hasta frutos con pequeñas perforaciones, tras hacer un seguimiento, concluí que los posibles responsables eran moluscos terrestes, específicamente la especie de babosa más común de la zona, la Sarasinula plebeia. Tras colocar trampas a base de cerveza por diversos puntos de su huerta, aparecieron cantidades notables de dermápteros, específicamente miembros de la familia anisolabididae, la especie es Euborellia annulipes.
Este tipo de insectos es muy común en zonas húmedas, son excelentes biocontroladores, pero, a falta de presas, pueden devorar cualquier tipo de materia orgánica, por lo que es muy frecuente que ataquen plantas que estén presentes en nuestro jardín. Asimismo, estos insectos mantienen un comportamiento netamente nocturno, por lo que durante el día estarán completamente ocultos.
Este tipo de dermáptero, es habitualmente insectívoro, pero ante la falta de alimento, pueden comer material vegetal como hojas, tallos, frutos e inclusive cualquier tipo de materia orgánica en descomposición, por lo que podríamos decir que son omnívoros, de ahí, uno de los grandes dotes para mantener activa a su especie en el lugar que habiten.
Este tipo de insectos a simple vista pueden verse muy amenazadores, tienen un tamaño de aproximadamente 1cm y están provistos de un aparato bucal del tipo masticador, gracias a esto, pueden devorar a otros organismos con relativa facilidad; de igual manera, poseen un excelente exoesqueleto y sus 3 pares de patas, con los que pueden moverse a grandes velocidades. Por otra parte, esta la parte más llamativa de estos insectos, unos increibles apéndices al final de su alargado abdomen conocidos como cercos, gracias a este rasgo son vulgarmente llamados como tijeretas. Este tipo de apéndices, son empleados para atrapar a sus presas, asimismo, las utilizan para el apareamiento y para intimidar.
En esta fotografía se pueden notar las ligeras diferencias entre macho y hembra de esta especie de dermáptero. A simple vista se nota que la hembra (Der) es ligeramente más gruesa a nivel de tórax y abdomen; el macho por su parte, Posee los cercos de su abdomen más gruesos y curvados que la hembra (este rasgo es más marcado en otras especies). Asimismo, el abdomen del macho suele estar dividido en aproximadamente 10 segmentos, mientras que la hembra tiene unas 8 divisiones.
Antes de entrar de lleno con la parte reproductiva de estos artrópodos, es importante acotar los diversos lugares que un imago (adulto) de esta especie suele tomar como escondite. Primeramente, tenemos que al ser insectos amantes de la humedad, buscarán lugares en donde los porcentajes de humedad no varien mucho, dichos sitios pueden ser, por ejemplo; debajo de objetos, piedras, materia orgánica o incluso dentro de la corteza en descomposición de organismos vegetales. En dichos lugares, una hembra de Euborellia annulipes colocará sus huevecillos, estos pueden variar en número, logrando superar incluso una puesta de 40, los cuales nacerán al cabo de 7 días, dando origen a una pequeña ninfa de color blanquecino, muy semejante a una termita (isoptero).
Una vez que la ninfa sale del huevecillo, mudará progresivamente de cutícula hasta alcanzar su madurez sexual, momento en el que el ciclo biológico de este ser vivo se reinicia. Estos insectos poseen una metamorfosis incompleta (Hemimetabola), por lo que desde que nacen son parecidas a un adulto, pero de menor tamaño y con colores menos marcados, cada vez que muden su exoesqueleto adquirirán rasgos más semejantes a sus progenitores.
Como la evolución nunca ha dejado de sorprender y fascinar a más de uno, esta especie de "tijereta" ha adoptado una estrategia para reforzar la supervivencia de su generación, este método es el cuidado parental. Gracias a dicha estrategia evolutiva, una hembra se quedará y protegera a los huevecillos que coloque (como se aprecia en las imagenes), además no solo cuida a los huevos, sino que, también cuidara de las ninfas hasta que estas puedan valerse por si mismas; sin duda alguna, este comportamiento no es muy común en el mundo de los insectos, sin embargo algunos han adoptado medios para poder garantizar la permanencia de su especie en este mundo, algo que es sencillamente sorprendente.
Por otra parte, a pesar de que estos insectos poseen esos cercos al final de su abdomen, no representan peligro alguno para nuestra especie, pues, este tipo de insectos no causa ningún tipo de picadura, a lo mucho pudieran llegar a pellizcar nuestra piel (muy raro el caso), tampoco transmiten enfermedades y no se meten por los oídos, como se suele contar en los viejos cuentos de camino. De igual manera, a pesar de que se pueden convertir en plagas (en algunos casos), diré que son más benéficos que perjudiciales, ya que pueden devorar a otros insectos que si pueden ser dañinos, por lo que contribuyen significativamente en mantener el equilibrio dentro de los ecosistemas que habiten.
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Referencias e información importante:
Tijeretas:
http://www.redagricola.com/cl/tijeretas-los-huertos-situacion-puntual-potencial-problema/
Euborellia annulipes:
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