Mi introducciòn Mi vida

Debido a que soy nueva, todos los días, leo, escucho y aprendo, por una excelente sugerencia de @amaponian les voy a contar un poco más de mí.

Al principio me identifique como una abuelita, pues sinceramente no lo soy todavía , las ganas no me faltan y aunque ya mis tres hijos están en edad de tener familia pues nada de nada, ya llegaran me digo todos los días. El espíritu está dispuesto.

También me identifico como abuelita porque a los casi 58 añitos no es muy común sentirse segura en estas redes. Hago cosas que otras a mi edad por mi conocidas no hacen, creo grupos del cole y los reúno. Busco información familiar, genealogía, cuentos e historias del pueblo de donde son originarios mis padres Archena, Murcia, España.

He contactado el apellido Tornero por todo el mundo, Chile, Argentina, México etc. algunos parientes entre si y otros no pero ellos se alegran muchísimo por lo menos así me lo expresan al saber que hay otros torneros por el mundo. En una ocasión unos tornero de México parientes entre si se contactaron; sus padres se habían peleado hace mucho tiempo ya los hijos no se acordaban la causa de la discusión y dejaron de comunicarse, para mí fue uno de los mejores correos que he recibido. Volvieron a tener contacto, intercambiaron fotos, recuerdos y sanaron.

De Archena (España) pa Barcelona (Venezuela) en Venezuela poner esto en el parabrisas del vehículo es común.

Mi abuelo materno cuidaba La Morra, la Noria que regaba los terrenos del Duque de Huete. Tengo un cuento sobre como el abuelo Teodoro le gano una apuesta al Duque de Huete, más adelante lo publicare. Mi abuelo era muy católico y testarudo (recto) así que él dijo que una hija seria monja y un hijo seria cura. Muy férreo era su mandato.

Mi padre llego a Venezuela el día que cayó el dictador Pérez Jiménez, 1958. Mi madre unos meses después. Ya antes habían llegado otros tíos parientes maternos. Solicitaban monjas y curas para Venezuela así que ellos vinieron primero terminaron colgando los hábitos. Esa es la razòn por la que estamos aqui en Venezuela.

Mi vida transcurrió en una Venezuela que comenzaba a levantarse, una vida muy sencilla. Mi padre y un socio montaron un taller de reparaciones, trabajaron y trabajaron. Un día el socio desapareció, se desentendió del trabajo, dejo las deudas y dos latas de pintura, mi madre con cuatro hijos y uno de ellos con síndrome de Down; dijo a trabajar.

Mi hogar era muy ruidoso, un taller de reparaciones era mi casa. El primer aire acondicionado que trajeron a reparar le coloque una sábana e hice una tienda de campaña, jugué con mis muñecas allí adentro para probar el equipo. Trepaba la mata de tamarindo, comia guayabas y mangos y cuidaba muchos perros, gatos, loros y hasta ratones blancos.

Así levantaron una familia, con mucho esfuerzo a mis 17 años y como tenía un hermano con síndrome de Down decidí estudiar psicopedagogía en la capital Caracas.

Al graduarme mi madre que no había pisado España en 21 años decidió que viajáramos y conociera a mi abuela paterna que de 90 años todavía estaba viva y lucida, y al resto de los parientes que quedaban en España.

Después de regresar al poco tiempo me case con un estudiante de ingeniería civil y yo maestra, con ayuda de mis padres forme mi hogar con tres hijos; una chica y dos varones.

Trabaje más de 18 años con niños con retardo mental, disfrute mucho a mis alumnos, luche por ellos por sacarles la cédula cuando no tenían ese documento, que hicieran la primera comunión (hubo un sacerdote que como no leían según no podían hacerla) pero también hubo otro que decía que eran unos angelitos de Dios y eran bien recibidos.

Cumplí con los deberes normales de ciudadana, inscribirse, votar, ir a misa. Pero recuerdo con notoriedad cuando mi madre nos llamó a los tres hijos y viendo al candidato Chávez en la televisión nos dijo: ese con el puño levantado es comunista. No voten por él. Hubo mucha gente que le compro sus ideas, nosotras no caímos por unos padres que habían pasado una guerra civil y un comunismo que dividió su país.

Cuando falleció mi padre de ochenta años después del cáncer (fumaba desde los 15 años ), abandone educación para junto con mi hermana mantener el negocio familiar y a mi madre. Allí surgieron los cuentos de reparaciones telefónicas, reencuentros del colegio; se los contaba a una amiga de la radio yo le enviaba el correo con mis cuentos y ella los leía. Se reía muchísimo de mis inventos. Me decía tu nombre es muy largo María Sacramento yo te voy a llamar Sacra y así me quede con ese nombre con los que colaboraba con la radio.

Ahora con casi 58 años los cumpliré en febrero (acuariana) viviendo en la difícil situación venezolana, con mucha fe y optimismo, divorciada y con una hija que se fue a España, los varones conmigo continuo en esta sobrevivencia a la que estamos sometidos.

Siempre optimista en mi gente venezolana. Un pequeño resumen de toda una vida y lo que falta.

Una steemitana màs . Miren cree una palabra nueva entre steemit... venezol... ana . No se si se puede hacer.

Espero sus comentarios como siempre. Y gracias por permitirme aprender.

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