Animales silvestres invadiendo la ciudad.

Un saludo cordial a todos los miembros de la prestigiosa comunidad HIVE.

El constante avance de los seres humanos desde los centros urbanos hacia los espacios naturales ha generado un proceso de intervención de tal magnitud, que está afectando seriamente la vida de las especies silvestres y el funcionamiento de los ecosistemas naturales.

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Paloma carbonera, posada sobre un árbol de semeruco, en Barquisimeto.

Durante la década de los años 80, del siglo XX, era común que el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables y No Renovables (MARNR), de Venezuela, otorgara permisos de cacería en función del calendario cinegético de las palomas sabaneras o chaparraleras, más conocidas en el Edo Lara como palomas carboneras, con el objetivo de controlar su creciente población, que por bandadas de miles de individuos sobrevolaban todo el norte del citado estado y parte del Edo Falcón, al noroccidente del país.

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La línea coloreada, señala el nombre de la paloma sabanera, o carbonera.

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Durante las dos primeras décadas del siglo XXI, estas palomas (Zenaida auriculata), comenzaron a escasear, más por la destrucción de los sitios de nidación, que, por la cacería, generando un cambio importante en la cinegética de esta Columbidae.

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De manera sorprendente, la paloma carbonera se hizo una asidua visitante de los centros urbanos, como Barquisimeto y Bobare, pasando a formar parte del paisaje cotidiano, comiendo, reproduciéndose y anidando, en los espacios y árboles de la ciudad, muchos de los cuales crecieron en el lecho de quebradas, drenajes, y áreas verdes de conjuntos residenciales, creándose ecosistemas momentáneos, que van a durar tanto, como sea la disposición de las autoridades municipales, encargadas de dar mantenimiento a estos espacios.

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Lo cierto, es que los ecosistemas naturales cambiaron un poco, por la ausencia de las bandadas de palomas carboneras y sus pichones, que servían de comida a muchos depredadores, tales como, culebras, sapos de caña, aves rapaces, mamíferos carnívoros, y también, el humano.

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Esto es lo que se llama romper el equilibrio ecológico.

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Otro especimen silvestre que se ha mudado a la ciudad, para aprovechar la compañía del hombre y sus desechos, es la rata gris ( Rattus norvegicus), que ha invadido los espacios urbanos, detrás de los desperdicios de comida, y un hábitat más seguro que los ecosistemas naturales,

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Ratas, cazadas con fines profilácticos.

La rata gris se aprovecha de las casas, y depósitos donde el humano almacena su comida.
Estos animales, son transmisores de enfermedades infectocontagiosas, que han asolado a la humanidad desde tiempos remotos.

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Reptiles como la iguana (Iguana iguana) son cada vez más comunes en los espacios urbanos, motivado a la perdida de la vegetación donde habitan de manera silvestre, ocupando árboles de las áreas verdes de la ciudad y residencias, aprovechando las migajas que les brindan, por dejarse acariciar con las miradas incrédulas de los humanos.

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A veces, las iguanas se esconden en los vehículos..

Hace pocos días, un cotopicho pelo extendido, pájaro muy común en las zonas rurales del Edo Lara, se metió en el taller de artesanía de mi buen amigo "Jota. H", ubicado en la Urbanización Los cedros, de Cabudare, municipio Palavecino, generando cierto alboroto y algunos hechos curiosos.

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Este pájaro, muy joven aún, se posó sobre el hombro de mi comadre Ana Rosa.

Luego, el cotopicho se pasó al brazo del compadre José Heriberto (Jota. H).

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y luego se fue a un escritorio, ubicado en la sala, donde le habían brindado comida.

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Es tal, el realismo de las frutas elaboradas por mi compadre Jota. H, en su taller de artesanía, que el cotopicho pretendió apaciguar el hambre, picoteando unos mangos, que colgaban de una malla, guindada en la esquina de un estante.

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Las especies silvestres que pretendan vivir en la ciudad, como consecuencia de la desforestación, tala indiscriminada, y destrucción de sus hábitats, deberán ser trasladados de inmediato a sus espacios naturales, garantizando la readaptación y recuperación de la especie.

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Ali Riera

Todas las fotografías son propiedad del autor

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