Hablemos sobre escarabajos longicornios y el género Eburodacrys

Saludos estimados amigos, sean todos bienvenidos nuevamente a mi blog. En esta ocasión el orden Coleoptera será nuevamente el protagonista, ya que la temporada de lluvia a traído consigo la proliferación de una gran porción de sus ejemplares, de manera que, uno de los miembros de la familia Cerambycidae fue el seleccionado para darle vida al presente artículo. Si quieres conocer aspectos interesantes sobre este tipo de escarabajos, entonces te invito a disfrutar de esta publicación.


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En el reino animal son muchos los organismos que luchan activamente por la supervivencia, siendo los artrópodos seres invertebrados que han sido sometidos fuertemente a la presión del entorno generada en el tiempo, ya que la mayoría son una fuente de alimento indispensable para una gran parte de los componentes bióticos que conforman a los ecosistemas. Por este motivo, estos invertebrados de muchas extremidades se han visto obligados a idear mecanismos o métodos biológicos que aumenten sus posibilidades de permanecer en los sistemas naturales, siendo la reproducción y la diseminación geográfica una de las herramientas que mejor resultados les ha dado, esto claramente es una mezcla de sus grandes capacidades adaptativas, lo que las ha hecho merecedoras del título de los seres vivos más numerosos de todo el planeta.

Por otro lado, cuando se habla de temas numéricos dentro de la zoología se hace mención especial a un orden que está anclado a la clase Insecta, siendo este el Coleoptera. Probablemente, en estos tiempos es poco probable que las personas no sepan que este grupo de insectos que comúnmente conocemos como escarabajos o cocos son los más dominantes en números entre los seres vivos que comprenden al reino animal; además, no solo sorprenden sus más de 370.000 especies distintas, sino que la diversidad que alberga este orden es realmente increíble, teniendo desde ejemplares de pocos milímetros hasta otras que superan los 15 centímetros de longitud, otras con coloraciones muy llamativas (aposematismo), formas extravagantes, diferentes formas de mimetismo y una excelente colonización de diferentes hábitats que incluye al mundo acuático. De igual manera, esto tan solo es una pequeña muestra del gran éxito evolutivo que han tenido estos organismos que llevan millones de años adaptándose a los cambios que presenta el ambiente, siendo posiblemente este éxito generado por su fortificada morfología, la cual consta de una cutícula fuertemente esclerotizada que la vuelve una resistente armadura que los protege de diversos factores externos, también se debe incluir los muy variados tipos de hábitos alimenticios que se reparten dichas especies, siendo estos fitófagos, coprófagos, fungívoros, saprófagos, depredadores, entre otros.


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A pesar de que el orden Coleoptera presenta una destacada diversidad entre sus miembros, muchos expertos consideran que el grupo taxonómico que encabeza o que representa a los coleópteros en todos los aspectos anteriormente mencionados es la familia Cerambycidae, exceptuando la dieta, ya que todas estas especies son principalmente xilófagas y fitófagas. Este taxón lo integran los llamados escarabajos longicornios, insectos que comparten un diseño base en particular, pero cada uno tiene muchas variantes coloridas, miméticas y, a nivel general, presentan muchas diferencias dentro de su morfología que nos permite poder diferenciarlos además de teorizar sobre el por qué de las inusuales formas que presentan sus cuerpos.

De igual manera, esta familia engloba a muchas especies que han adoptado aspectos referentes a la morfología de otros insectos para poder burlar a sus potenciales depredadores, esto porque los escarabajos longicornios no cuentan con otra defensa más que su coraza y el mal sabor presente en algunas especies, es por ello que algunos como Sphecomorpha murina poseen coloraciones y una forma con la que buscan replicar a las avispas, también el espécimen conocido a nivel científico como Acyphoderes aurulenta tiene un patrón colorido similar a las que presentan las abejas, este mecanismo de imitar a otros seres vivos es un excelente método de disuasión que puede hacer dudar a cualquier agresor, pues, tanto las avispas como a las abejas que imitan cuentan con aguijones para su defensa; de esta forma, estos astutos escarabajos pueden tener más posibilidades de vivir gracias a este mecanismo de imitación que se conoce como mimetismo batesiano.


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Por otra parte, las variantes que presentan estos escarabajos en su morfología también pueden ser debidas a los estilos de vida que manejen, con esto se hace referencia a que si la especie hace gran parte de su vida sobre las partes aéreas de la planta, entonces esta puede presentar una coloración opaca junto con un cuerpo más delgado y compacto que les permita camuflarse con las ramas o la vegetación de las plantas. Un notable ejemplo de esto se puede apreciar en la especie Spalacopsis texana, la cual tiene un cuerpo más comprimido que lo asemeja en gran medida con una pequeña rama; a su vez, muchas de las especies del género Eburodacrys como las del material fotográfico, tienen una coloración marrón que les permite poder mezclarse con la corteza de los arboles, siendo este otro mecanismo que enriquece mucho más la diversidad de la familia.

El ahorro de energía también es un punto vital para la supervivencia de cualquier organismo, es por ello que los cuerpos compactos, alargados y aplanados que presentan los escarabajos longicornios les facilita el hecho de poder introducirse por cualquier orificio de una determinada corteza vegetal sin mucho esfuerzo, además la excavaciones que hagan en dicha materia orgánica requerirá menos trabajo, ahorrándose de esta manera una relativa cantidad de energía. Por todo esto, se sabe que cada cuerpo está hecho a una medida y que cada parte que lo conforma tiene un propósito, por lo que los escarabajos más robustos como los coprófagos de los que hablé en un anterior escrito, requieren de más fuerza que les permita arrastrar o trasladar con facilidad los desechos orgánicos (estiércol), mientras que los escarabajos longicornios requieren de cuerpos estrechos para entrar en la corteza y fuertes mandíbulas para poder perforar dicha corteza vegetal.


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Los escarabajos longicornios (Cerambycidae) componen en total a 9 subfamilias, una de estas es la Cerambycinae, misma que posee una gran cantidad de tribus y más de 5.000 especies identificadas hasta la fecha. A su vez, uno de los géneros que hace vida dentro de una de sus tribus (Eburiini) es el Eburodacrys, este taxón alberga a más de 30 especies con mayor influencia en el neotrópico, de manera que, la gran mayoría de sus ejemplares son cosmopolitas, mientras que una minoría se restringe solo a ciertos países del continente americano, siendo muchas de ellas muy desconocidas y otras siguen sin identificar, por lo que puede que más adelante la lista se siga expandiendo.

Las especies de esta subfamilia son de hábitos xilófagos y fitófagos durante sus etapas larvarias, mientras que en etapas como imago (adulto) pueden variar un poco más la dieta, sin embargo, siempre estará dirigida hacia el consumo de materia vegetal, ya sea hojas, raíces, flores o frutos. Por este motivo, gran parte de los escarabajos longicornios conllevan cierta importancia desde el punto de vista agronómico, esto por el posible daño que puedan hacer en las etapas más largas de sus vidas, es decir, mientras son larvas. En etapas adultas he notado que perforan ciertos frutos, pero por lo general los que he visto lo hacen con frutos que ya previamente han sido atacados por aves u insectos perforadores, por lo que no he visto daño directo sobre estos pero si en ciertos tallos leñosos de algunas plantas, ya que las perforaciones son necesarias porque dentro de la madera colocan sus huevos, esto lo hace una gran parte de las especies de escarabajos longicornios.


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Dentro de la morfología de este miembro del género Eburodacrys se pueden destacar ciertos aspectos; principalmente, tenemos que su tamaño es de casi los 4 centímetros, una cabeza de tamaño considerable pero siendo mucho menor que el tórax y el abdomen, esto haciendo referencia a la envergadura. Posee unos ojos compuestos bastante reducidos y de forma alargada (imagen inferior derecha), por lo que la visión de estos ejemplares puede que sea muy limitada, además de tener una forma de ojos algo inusual en comparación con la mayoría de insectos. Asimismo, sus piezas bucales son gruesas y del tipo masticador, claramente adaptadas para poder romper materia orgánica dura y, en determinados casos, estas pueden ser empleadas para la defensa (imagen inferior izquierda); las patas tienen ligeras variaciones en tamaño, siendo el primer par mucho más corto que el par medio y el posterior.

Las unidades de locomoción (patas), tienen un fémur grueso, mientras que la tibia es más delgada pero está provista de pubescencia endurecida que da lugar a espinas, incluso tiene estas espinas por diferentes lugares de su cuerpo. A su vez, el tarso se compone por varios tarsómeros que dan lugar al final a 2 uñas que tienen una forma curva hacia abajo, estas les permiten el poder aferrarse o engancharse a diferentes superficies, aunque principalmente a los árboles.


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Todas las espinas que estos insectos tienen repartidas por su cuerpo, probablemente hayan surgido a raíz de la presión generada por los depredadores, siendo necesario el poder contar con estructuras que entorpezcan o que les complique más la tarea de la depredación a otros seres vivos. Estos insectos no cuentan con un mecanismo de defensa muy marcado, salvo el endurecimiento formidable de la cutícula que se genera por la acción de la quitina y otros compuestos, siendo este clave para poder resistir el impacto de agresores o ciertos aspectos inherentes al clima. De igual manera, sus alas también han sido modificadas con el tiempo, siendo un rasgo compartido y muy característico de todos los coleópteros el primer par endurecido para dar protección al par posterior, teniendo este último la particularidad de tener articulaciones que le permiten doblarse para poder resguardarse de manera eficaz bajo la protección del primer par de alas (élitros), estas articulaciones o esta habilidad de poder doblar las alas no está presente en otros insectos, es por ello que muchos escarabajos parecieran ser seres mecánicos o una invención del hombre.


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Las largas antenas de estos escarabajos suelen ser un dilema, pues, no se sabe a ciencia cierta el por qué llegan a ser tan alargadas; sin embargo, la estructura morfológica que presentan es muy variable entre las especies de la familia Cerambycidae, siendo en algunos más cortas y en otros son tan largas que superan el tamaño de sus cuerpos, esto se puede notar en la especie que se presenta en esta publicación. Asimismo, la forma de dichas estructura también suele variar, llegando a ser pectinadas en algunos ejemplares como en Microplophorus castaneus; estas antenas generalmente se componen de 11 o 12 antenómeros, y se suelen ver muy grandes porque cada uno de estos segmentos que integra a la antena es mucho más largo de lo normal, también pueden haber ejemplares con un menor número de ellos.

La función de estas largas antenas puede ser variable, lógicamente la principal es la de poder captar cambios, comunicación, feromonas y vibraciones, siendo esta la función común de las antenas en insectos; no obstante, puede que la visión de estos insectos sea poco eficiente debido a lo reducido que tiene los ojos compuestos y estas antenas les permitan poder estar más alerta en el entorno que visite, además de que estas largas estructuras lo hacen ver más imponente, de manera que, esto puede ayudar a mantener a raya a depredadores y, por último, pueden ser una pieza fundamental para que puedan ser seleccionados por el sexo opuesto. Como sabemos, muchos seres vivos utilizan diferentes métodos para poder captar la atención de la pareja, por lo que suelen emplear rituales o danzas, también muestran ciertos aspectos de su morfología para verse superiores a otros machos y que sean seleccionados por las hembras, de esta forma existe la posibilidad de que esta sea una de las causas de las antenas tan largas en algunas especies.


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Algunas de las especies que conforman a la tribu Eburiini guardan mucha similitud entre si a nivel de los colores predominantes y sobre los patrones coloridos que presentan sobre la superficie de la cutícula, por este motivo la identificación de estos ejemplares puede generar cierta dificultad. Las manchas que tienen estos sobre los élitros son una de las principales referencias que contribuyen a identificar a algunos de estos coleópteros; sin embargo, dentro del género Eburodacrys la tarea se dificulta un poco más, ya que muchas comparten las 6 manchas blanco-amarillas sobre su cuerpo, variando la forma y la posición de cada una de estas, además las variantes fenotípicas que pueden presentar las especies tiende a ser lo que genera más dudas.

La distribución geográfica junto con la visualización de ciertas características morfológicas pueden ser excelentes puntos para llegar a una especie, pero el problema se puede agravar más si en el país de donde se colecta al ejemplar no tiene muchos estudios o listas de especies visualizadas que permita realizar comparativas, esto es lo que ocurre en el caso de este escarabajo, ya que fue colectado en Venezuela y no hay información 100% válida sobre estos en dicho país o por lo menos de fácil acceso. No obstante, se logró realizar ciertas preguntas y hay reportes confirmados de algunas especies en Venezuela, siendo estas las: Eburodacrys bilineata, E. laevicornis, E. pilicornis, E. havanensis, E. asperula, E. triocellata y la Eburodacrys sexmaculata, siendo esta última la posible especie a la que pertenece el ejemplar mostrado en las fotografias, esto más que todo por morfología junto a el número y la posición de las manchas de los élitros, aunque claramente faltan más estudios para tener el 100% de certeza.


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Por otro lado, debido al gran tamaño de algunas de estas especies y a la presencia de espinas en determinadas áreas de sus cuerpos, muchas personas tienden a creer que son insectos venenosos o de cuidado, esto he podido notarlo incluso dentro de la plataforma Hive por medio de ciertos post que se le han destinado a escarabajos longicornios, es por ello que es importante destacar que estos insectos no representan peligro alguno para el ser humano, no son peligrosos, tampoco venenosos y no tienen aguijones o cualquier otra estructura con las que inoculen toxinas, lo más que puede ocurrir por la manipulación es recibir una mordida de sus fuertes mandíbulas, lo que se sentiría igual que un pellizco en la piel, nada más que tan solo eso.


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Estos escarabajos son pieza fundamental dentro de los ecosistemas como animales que inician o que intervienen directamente en los procesos de degradación de la corteza vegetal de las plantas, muchas veces buscan arboles que ya estén en mal estado para colocar sus huevos, pero también pueden llegar a ser un problema dentro de las zonas destinadas a la manipulación de madera; aún así, es importante reconocer la importancia de los mismos y respetar sus espacios, solo se le dará un posible control en los agroecosistemas cuando el accionar de sus poblaciones sobrepasen el umbral de daño, siempre promoviendo un control antes que el exterminio de cualquier especie.


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Todas las imágenes compartidas en esta publicación pertenecen al autor @abneagro. Las fotos fueron realizadas por medio de un dispositivo móvil Redmi 8A y fueron editadas con la aplicación Canva.


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Referencias e información importante:

Felipe A. Noguera, Biodiversidad de Cerambycidae (Coleoptera) en México, Revista Mexicana de Biodiversidad, Volume 85, Supplement 1, 2014, Pages 290-297,ISSN 1870-3453.

Cerambycidae

Orden Coleoptera

Eburodacrys


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