What does not change - Lo que no cambia

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My son will finally get married. It was unexpected news because he remained single and with little and eventual female company for many years, he prioritized his studies and his career as a pediatrician and did not seem to be bothered by not doing many of the things that young people frequent such as going out to have fun with friends, going to dance, play sports. If he traveled a lot, he met in a few years several countries in the region and also in Europe. Good for him but finally a beautiful young woman captured him.

For the celebration that they are preparing for both members of the couple they asked us for photographs from their childhood to these days, an audiovisual specialist will prepare one of those presentations where the life of the couple is covered in images so I resorted to my archive to find a part on paper and part digital.

Turning the boxes with old photographs I found this one that I put as the heading of the note. My emotion was great when I remembered who she was, my maternal grandmother to whom I, with the few and mispronounced words of small children, said "mamama" perhaps to identify her from my "mama". Of course, I don't remember why this difference between one and the other, but grandmother María del Carmen had that nickname for many years.

Of course, I knew that that old photograph which I estimate to be approximately 100 years old belonged to my grandmother; My mother gave it to me years ago, however, I stopped to observe it carefully because my memories are of an older woman in my early years and an old woman in her later days. I was trying to establish if in that very old portrait where she is seen so young she recognized something of that woman who gave me so much love and taught me so many things.

After studying it for a long time I decided that the only thing that made me remember her were her eyes, once I read that the expression and shape of the eyes are one of the few things that remain almost unchanged over the years, and in this case, I can attest to it.

Nothing in that photo reminds me of my grandmother except for her eyes.

This thought led me to remember a national film that won the Hollywood Oscar some years ago, it was one of the two Argentine feature films that had that distinction, it was called "the secret of her eyes. But it was not exactly the title that made me remember it, but rather a dialogue between two of the main protagonists where one of them says verbatim: “... one can change the face, house, family, one can change girlfriend, religion, or God. But there is one thing that you cannot change, Benjamin, you cannot change your passion ”.

Perhaps her eyes are the reflection of that passion.

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Mi hijo finalmente contraerá matrimonio. Fue una noticia inesperada porque se mantuvo soltero y con escasa y eventual compañía femenina por muchos años, priorizó sus estudios y su carrera como médico pediatra y no parecía incomodarle no realizar algunas de las cosas que los jóvenes frecuentan como salir a divertirse con amigos, ir a bailar, practicar deportes. Si viajó mucho, conoció en pocos años varios países de la región y también de Europa. Bien por él pero finalmente una bella joven lo capturó.

Para la celebración que le están preparando a ambos integrantes de la pareja nos pidieron fotografías desde su infancia hasta estos días, un especialista en audiovisuales preparará una de esas presentaciones donde se recorre en imágenes la vida de los novios así que recurrí a mi archivo que se encuentra parte en papel y parte digital.

Revolviendo las cajas con fotografías antiguas encontré esta que puse como encabezado de la nota. Mi emoción fue grande al recordar quien era, mi abuela materna a la que yo con las escasas y mal pronunciadas palabras de los niños pequeños le decía “mamama” quizás para identificarla de mi “mama”. Obviamente no recuerdo porqué esa diferencia entre una y otra, pero a la abuela María del Carmen le quedó ese apodo por muchos años.

Por supuesto sabía que esa antigua fotografía a la cual le estimo una antigüedad aproximada a los 100 años pertenecía a mi abuela; me la regaló mi madre hace años, sin embargo, me detuve a observarla con detenimiento porque mis recuerdos son de una mujer mayor en mis primeros años y una anciana en sus últimos tiempos. Trataba de establecer si en ese retrato tan antiguo donde se la ve tan joven reconocía algo de aquella mujer que me dio tanto amor y me enseñó tantas cosas.

Luego de estudiarlo por mucho tiempo decidí que lo único que me hacia recordarla eran sus ojos, alguna vez que leí que la expresión y la forma de los ojos es una de las pocas cosas que se mantienen casi sin cambios a lo largo de los años y en este caso puedo dar fe de ello.

Nada de esa fotografía me hace recordar a mi abuela a excepción de sus ojos.

Este pensamiento me llevó a recordar una película nacional que ganó el Oscar de Hollywood algunos años atrás, fue uno de los dos largometrajes argentinos que tuvieron esa distinción, se llamó “el secreto de sus ojos”. Pero no fue justamente el título lo que hizo que la recordara sino un diálogo entre dos de los principales protagonistas donde uno de ellos dice textualmente: “... uno puede cambiar de cara, de casa, de familia, puede cambiar de novia, de religión o de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín, no puede cambiar de pasión”.

Quizás los ojos sean el reflejo de esa pasión.


Las fotografías son de mi propiedad excepto las que menciono la fuente.
The photographs are my property except those mentioned by the source.

Héctor Gugliermo
@hosgug

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