INICIATIVA CULTURA HUMANA: "EL MIEDO Y LA ANSIEDAD VAN DE LA MANO". (Esp - Eng)

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Buenos días comunidad Humanitas, me gustó esta iniciativa y quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el miedo. Me complace invitar a mis amigas @brujita18 y @chacald.dcymt.


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EN QUÉ MOMENTO CONOCÍ EL MIEDO

Desde muy pequeña tuve experiencias donde los más grandes de la casa me manipulaban un poco a través de mis miedos, los cuales me infundían para que yo hiciera lo que ellos querían, o por el contrario, para que no hiciera algo que yo quería. Yo lo catalogué como travesuras típicas entre hermanos, en mi caso, eran primos.

Frases como: “Si no haces lo que te digo le voy a decir a mamá lo que hiciste”, o “Si no te duermes vendrá el monstruo que duerme debajo de la cama y te jalará las patas”, jajajaja, esta última me ponía en un punto de terror donde me daba miedo hasta ir a hacer pissss, por temor de poner los pies en el suelo y unas manos peludas me agarraran los tobillos, les juro que proyectaba todo en mi mente.

Y así se fue construyendo una idea bastante sólida del miedo, agregando a estas anécdotas los cuentos de fantasmas que echaban cuando estaban reunidos, o las películas de terror que pillaba, y la rayadita frase: “Le voy a decir a mamá…” Ya con eso temblábamos porque la matriarca tenía su temperamento y quién quería enfrentarse a él.


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CÓMO FUE CRECIENDO EL MIEDO

Con el tiempo, el miedo creció de muchas maneras. Si hago la lista es interminable: fantasmas, ruidos extraños en la oscuridad, películas de terror, llegar tarde al colegio, no hacer las tareas, reprobar un examen, que nos descubrieran haciendo alguna travesura, hacer cosas prohibidas para un adolescente como darle un beso a un chico, dañar o romper algo en la casa, decir una mentira, decir una grosería, salir sin permiso, en fin, había tantos reglamentos que el simple hecho de violar alguno ya era sinónimo de miedo a lo que vendría.


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Mi deducción al respecto es que el entorno es quien siempre fortalece nuestros primeros miedos, porque todo lo que consideramos prohibido o peligroso, y que ya está debidamente advertido, nos infunde temor si llega a descubrirse o a causarnos problemas. Entonces nos vamos un poco más allá de esta reflexión, el peligro, la adrenalina a mil por hora cuando hacíamos algo que sabíamos que nos traería problemas pero que de igual manera nos arriesgábamos.

En mi caso, recuerdo haber dicho una vez que me quedaría a dormir en la casa de una amiga ese día porque había pijamada, y como aun no teníamos teléfono, mamá no se preocupó por llamar y confirmar si era cierto. Yo quería irme a la playa con mi novio y unos amigos, pero sabía que la palabra sería, NO. Hoy por hoy reflexiono en lo vivido, en el miedo que se mezcló con la emoción de lo prohibido pero que aun así viví la experiencia, que fue totalmente sana pero que los adultos en mi casa eran muy recelosos de estas salidas; carretera, velocidad, inmadurez, etc., para ellos no eran elementos confiables a nuestra edad.


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MIEDOS ESTABLECIDOS

Cuando llegamos a adultos, y ya tenemos una vida hecha, un hogar formado, una nueva familia, los miedos que se establecen son a mediano y largo plazo. Adquirimos responsabilidades y a veces se van presentando situaciones que nos conllevan a preguntarnos si estamos a la altura de determinados compromisos, qué nos depara el futuro, podré o no podré con esto, cómo lo resuelvo, qué voy a hacer ahora. Estas interrogantes no tienen ni la más remota semejanza a los miedos de la adolescencia y los tiempos de travesuras. Estos miedos son más serios; algunos laborales, otros familiares, pero ambos con un debido sentido de pertenencia y respeto al alcance que podemos brindarles.

Yo conocí profundamente la palabra miedo en dos oportunidades de mi vida; cuando me quedé totalmente sola con mis dos hijos pequeños, sin trabajo y sin un centavo en el bolsillo, y cuando por una situación personal que no me pertenecía comencé a recibir amenazas de muerte. Ya no se trataba de los miedos a hacer cosas prohibidas, sino del miedo a fallar ante una responsabilidad de grandes magnitudes, y el miedo a la muerte… palabras mayores.


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RETANDO AL MIEDO

Muchas veces chisteamos con este tema, pero es una gran realidad que a mí misma me parece extraña, y es que desde siempre me han llamado la atención las historias, películas, leyendas, y realidades donde está presente el terror. No sé si es curiosidad, o masoquismo, pero me fascinan la películas de terror, sólo que no las veo sola, ni de noche, es casi seguro que tengo pesadillas.


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Lo mismo me sucede con las fobias, por ejemplo, a las serpientes. Es el animal al que le tengo más pavor y no quiero ni siquiera pensar en tener uno frente a mí, VIP. Pero, a manera de interrogante, no entiendo por qué me causa curiosidad ver los documentales de serpientes, y una de mis películas favoritas de terror a que no saben cuál es, pues sí, esa misma, “Anaconda”. ¿Qué opinan de esto?


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CUÁNDO EL MIEDO SE CONVIRTIÓ EN ANSIEDAD

Nunca he podido determinar cuál fue el momento de mi vida que desencadenó la ansiedad que hoy forma parte de mis días. Quizás inició desde pequeña con los primeros miedos, o en la adolescencia cuando yo misma instaba a mis emociones a sentirlos. Lo cierto es que siempre fui un roble, y llevaba la vida con una alegría indescriptible que cualquier miedo se disipaba muy rápido, o sea, si llegó a afectar a mis emociones en mínimas proporciones, no lo noté. Tal vez es como esa reflexión muy conocida de “la gota de agua sobre la roca”, que al principio sólo la humedece, pero ante la insistencia con el pasar del tiempo y sí se va a notar cuánto la llegó a perforar.

La ansiedad es un descontrol de las emociones que nos hace sentir y ver amenazas en casi todo lo que nos rodea, hasta el simple hecho de respirar. Si ésta se fusiona con el miedo, podría ser una bomba de tiempo, ya que ella nos hará ver estos miedos como monstruos más grandes que los que nos pintaban en la niñez cuando no queríamos ir a dormir. Por lo que el miedo sería un factor determinante para alimentar a la ansiedad, y hacerla crecer.

Cuando ambas se mezclan no se logra saber cuál de las dos está presente ya que reflejan las mismas sensaciones corporales. Por ejemplo, a manera de fobia se le tiene miedo a una serpiente y preferimos evitarlas, incluso, ni pensar en ellas; pero a manera de ansiedad, se le tiene miedo a morir a causa de la serpiente, y nos vemos atacados por ella, y muriendo por su mordida. Es una proyección increíble, lo que podemos definir como una reacción en cadena producto del miedo extremo que nos causa el animal pero agigantado a causa de la ansiedad.


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En conclusión, el miedo y la ansiedad van de la mano, ya que es natural sentir miedo desde niños, pero cuando éste provoca estados ansiosos que crecen más cada día, pueden convertirse en uno solo en donde se hace difícil diferenciarlos.


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Espero que mis reflexiones acerca del miedo hayan servido de orientación, y me gustaría leer sus opiniones. Gracias a todos por visitar mi blog. ¡¡Feliz día!!


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Good morning Humanitas community, I liked this initiative and I want to share with you some reflections on fear. I am pleased to invite my friends @brujita18 and @chacald.dcymt.


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AT WHAT MOMENT DID I KNOW THE FEAR

From a very young age I had experiences where the oldest in the house manipulated me a little through my fears, which instilled in me so that I would do what they wanted, or on the contrary, so that I would not do something that I wanted. I classified it as typical antics between brothers, in my case, they were cousins.

Phrases like: "If you don't do what I tell you, I'm going to tell mom what you did", or "If you don't fall asleep, the monster that sleeps under the bed will come and pull your legs”, hahahaha, this last one put me in a point of terror where I was scared until I went to pee, for fear of putting my feet on the ground and some hairy hands would grab my ankles, I swear I projected everything in my mind.

And so a fairly solid idea of ​​fear was built, adding to these anecdotes the stories of ghosts that they told when they were together, or the horror movies that he caught, and the lined phrase: "I'm going to tell mom..." Already with that we trembled because the matriarch had her temper and who wanted to face him.


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HOW FEAR WAS GROWING

Over time, the fear grew in many ways. If I make the list, it's endless: ghosts, strange noises in the dark, horror movies, being late for school, not doing homework, failing an exam, getting caught doing some mischief, doing things that are prohibited for a teenager like kissing a boy, damaging or breaking something in the house, telling a lie, saying something rude, going out without permission, in short, there were so many regulations that the simple fact of violating one was already synonymous with fear of what was to come.


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My deduction in this regard is that the environment is the one who always strengthens our first fears, because everything that we consider prohibited or dangerous, and that is already duly warned, instills fear in us if it is discovered or causes us problems. So we go a little further than this reflection, the danger, the adrenaline at a thousand an hour when we did something that we knew would bring us problems but that we risked in the same way.

In my case, I remember once saying that I was going to sleep over at a friend's house that day because she had a sleepover, and since we still didn't have a phone, Mom didn't bother to call and confirm if it was true. I wanted to go to the beach with my boyfriend and some friends, but I knew the word would be, NO. Today I reflect on what I experienced, on the fear that was mixed with the emotion of the forbidden but that even so I lived the experience, which was totally healthy but that the adults in my house were very suspicious of these outings; road, speed, immaturity, etc., for them were not reliable elements at our age.


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ESTABLISHED FEARS

When we reach adulthood, and we already have a life made, a home formed, a new family, the fears that are established are in the medium and long term. We acquire responsibilities and sometimes situations arise that lead us to ask ourselves if we are up to certain commitments, what the future holds for us, will I be able to handle this or not, how do I solve it, what am I going to do now. These questions do not have the remotest resemblance to the fears of adolescence and times of mischief. These fears are more serious; some work, others family, but both with a due sense of belonging and respect for the scope that we can offer them.

I deeply knew the word fear on two occasions in my life; when I was left totally alone with my two small children, without a job and without a penny in my pocket, and when, due to a personal situation that did not belong to me, I began to receive death threats. It was no longer about the fear of doing prohibited things, but the fear of failing in the face of a responsibility of great magnitude, and the fear of death... big words.


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CHALLENGING FEAR

Many times we joke about this topic, but it is a great reality that seems strange to me, and that is that stories, movies, legends, and realities where terror is present have always caught my attention. I don't know if it's curiosity or masochism, but I'm fascinated by horror movies, I just don't watch them alone, not even at night, it's almost certain that I have nightmares.


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The same thing happens to me with phobias, for example, to snakes. It's the animal I'm most terrified of and I don't even want to think about having one in front of me, VIP. But, as a question, I don't understand why I'm curious to see documentaries about snakes, and one of my favorite horror movies that you don't know what it is, well yes, that same one, “Anaconda”. What do you think about this?


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WHEN FEAR BECAME ANXIETY

I have never been able to determine what was the moment in my life that triggered the anxiety that is now part of my days. Perhaps it started as a child with the first fears, or in adolescence when I myself urged my emotions to feel them. The truth is that I was always an oak, and I led life with an indescribable joy that any fear dissipated very quickly, that is, if it affected my emotions in minimal proportions, I did not notice it. Perhaps it is like that well-known reflection of "the drop of water on the rock", which at first only moistens it, but given the insistence over time and it will be noticed how much it was drilled.

Anxiety is a lack of control of emotions that makes us feel and see threats in almost everything around us, even the simple act of breathing. If it merges with fear, it could be a time bomb, since it will make us see these fears as bigger monsters than the ones that painted us in childhood when we didn't want to go to sleep. So fear would be a determining factor to feed anxiety, and make it grow.

When both are mixed, it is not possible to know which of the two is present since they reflect the same bodily sensations. For example, as a phobia, we are afraid of a snake and we prefer to avoid them, or even think about them; but by way of anxiety, he is afraid of dying from the snake, and we see ourselves attacked by it, and dying from its bite. It is an incredible projection, which we can define as a chain reaction product of the extreme fear that the animal causes us but enlarged because of anxiety.


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In conclusion, fear and anxiety go hand in hand, since it is natural to feel fear as a child, but when it causes anxious states that grow more each day, they can become one where it becomes difficult to differentiate them.


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I hope that my reflections on fear have provided some guidance, and I would like to read your thoughts. Thank you all for visiting my blog. Happy day!!


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